Una extrabajadora de HLB Pharma denunció graves irregularidades en el laboratorio que elaboró el fentanilo contaminado, droga que ya provocó decenas de muertes. La mujer relató que la empresa operaba sin controles adecuados de calidad, con personal inexperto y con fallas graves en la manipulación de sustancias de alto riesgo.
Según su testimonio, el laboratorio encargado de inyectables de pequeño y gran volumen funcionaba sin protocolos claros. Explicó que contrataban personal solo para completar planillas de análisis microbiológicos inexistentes, mientras falsificaban manualmente los registros. También detalló que los filtros de esterilización se reutilizaban sin esperar los resultados de los controles, lo que obligaba a reconectar la línea de producción en condiciones inseguras.
La denunciante describió además un ambiente laboral deficiente. La ventilación y la temperatura no cumplían con los estándares. Los empleados debían trabajar en condiciones extremas incluso durante el verano. A esa precariedad se sumaba la negligencia en la manipulación de drogas como el fentanilo, que requiere máxima seguridad para evitar riesgos mortales.

Qué dijo la exempleada de HLB Pharma sobre el fentanilo
En declaraciones a Radio Rivadavia, la exempleada aseguró que la ANMAT conocía con anticipación qué lotes serían inspeccionados. “Nosotros sabíamos con anticipación qué lotes se iban a auditar, entonces se preparaban los papeles”, afirmó. Según relató, contrataban personas solo para “acomodar papeles” y “dibujar los números” que los auditores iban a solicitar, con el fin de evitar que detectaran los desvíos.
El episodio más grave, según su relato, ocurrió con un lote de fentanilo contaminado que llegó al mercado. “Lo sabían los analistas de microbiología… la jefa de microbiología, la cual había comunicado a la gerenta de calidad y el lote había salido exactamente igual”, sostuvo.
Agregó que los registros de los análisis positivos quedaban en borradores o cuadernos separados, sin identificar la bacteria, mientras la droga se despachaba automáticamente sin cumplir la cuarentena legal. “Cuando se avisó el análisis ya estaba fuera”, concluyó Adriana.
El caso generó fuertes repercusiones políticas. El ministro de Salud, Mario Lugones, responsabilizó a Ariel García Furfaro, dueño del laboratorio Ramallo y del HLB Pharma Group, por la circulación del fentanilo adulterado. Durante la reunión de Gabinete del viernes, el funcionario aseguró que su cartera presentará todas las pruebas necesarias para esclarecer la causa y garantizar que García Furfaro “reciba su merecido”.
La investigación desde Salud
Lugones explicó que el Instituto Nacional de Medicamentos, dependiente de la ANMAT, inició un sumario para investigar lo ocurrido. Además, acusó al empresario de “hacer negocios espurios” con respaldo de supuesta cobertura política. “Estamos ante un hecho inédito en la historia de la salud pública argentina. El que las hace las paga”, enfatizó. Señaló también que el medicamento estaba contaminado porque fue elaborado en un ambiente no estéril y nunca se retiraron las muestras, en incumplimiento con la normativa vigente.
En paralelo, el juez federal Ernesto Kreplak intervino para recordar al presidente Javier Milei su obligación constitucional de no interferir en la investigación. El magistrado subrayó la necesidad de mantener la imparcialidad y advirtió sobre el riesgo de politizar un caso con consecuencias tan graves. Recalcó que la investigación sobre el fentanilo contaminado debe centrarse en el respeto a las víctimas y en el fortalecimiento institucional, como garantía del correcto desarrollo judicial.
El escándalo por el fentanilo adulterado expuso graves deficiencias en el control sanitario y puso en evidencia la falta de transparencia en el sector farmacéutico. La denuncia de la exempleada, sumada a la responsabilidad política y judicial en curso, abre un nuevo capítulo en uno de los mayores casos de crisis sanitaria de los últimos años en Argentina.

