El segundo juicio por la muerte de Diego Armando Maradona comenzó este martes en los tribunales de San Isidro con duras acusaciones por parte de la querella y la fiscalía. Desde el inicio del debate oral, ambas partes coincidieron en señalar que el exfutbolista fue víctima de un homicidio en el marco de su internación domiciliaria.
El abogado Fernando Burlando, representante de Dalma y Gianinna Maradona, sostuvo que el fallecimiento del ídolo no fue un hecho accidental. En su exposición inicial, aseguró que se trató de un “crimen perfecto”, ejecutado de manera “silenciosa, gradual y cruel”.
Según la querella, Maradona fue trasladado a una vivienda en el barrio San Andrés, en Tigre, bajo una modalidad de internación domiciliaria que no reunía las condiciones necesarias. En ese contexto, Burlando afirmó que el paciente fue dejado sin controles básicos y sin la asistencia médica adecuada durante sus últimos días.
Los fiscales Patricio Ferrari y Cosme Iribarren respaldaron esta postura y apuntaron directamente contra el equipo de salud. En su alegato, señalaron que los imputados incumplieron sus deberes profesionales y generaron un riesgo que derivó en la muerte del exfutbolista.
Ferrari remarcó que las omisiones fueron determinantes y sostuvo que, de haberse actuado a tiempo, el desenlace podría haberse evitado. Incluso aseguró que Maradona presentaba signos evidentes de deterioro horas antes de su muerte y que no se adoptaron medidas básicas, como su traslado a un centro de salud.
Durante su exposición, el fiscal utilizó una hoja en blanco como símbolo de la falta de acciones por parte de los acusados. Con ese gesto, buscó graficar que, según su interpretación, no se hizo nada para evitar el fallecimiento del exjugador.
Por su parte, Iribarren detalló las responsabilidades individuales dentro del equipo médico tratante. Señaló al neurocirujano Leopoldo Luque por no haber impulsado estudios clínicos necesarios y a la psiquiatra Agustina Cosachov por no garantizar la medicación ni actuar ante los síntomas del paciente.
También se refirió al psicólogo Carlos Díaz y a la coordinadora de la prepaga, Nancy Forlini, a quienes acusó de no haber asegurado condiciones adecuadas para la internación domiciliaria. Según la fiscalía, la falta de controles, recursos y decisiones oportunas configuró un escenario de abandono que terminó siendo determinante en la muerte de Maradona.

