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Written by 12:10 pm Economía, Nacionales

Crisis en la industria cervecera: Antares cerró locales históricos y Quilmes ajustó su planta por la caída del consumo

La caída del 45% en las ventas de las grandes firmas impacta directamente en el empleo industrial. El sector artesanal enfrenta además una suba de costos fijos y un aumento del 300% en el ingreso de productos importados.

La industria cervecera argentina comienza a evidenciar con claridad el impacto de la recesión económica nacional y el cambio en las condiciones del mercado. La caída del consumo interno, el aumento de costos operativos y el avance de las importaciones configuran un escenario adverso que ya se traduce en cierres de locales, reducción de personal y recortes productivos en empresas de distintos tamaños. Uno de los casos más visibles es el de Antares, la tradicional cadena de cerveza artesanal, que decidió cerrar dos de sus locales emblemáticos: uno en La Plata y otro en Mar del Plata.

El establecimiento platense, ubicado en calle 56 entre 11 y 12, funcionaba desde 2005 y se había consolidado como uno de los puntos de referencia del circuito gastronómico local. Según explicaron desde la empresa, la decisión responde a una combinación de factores: una fuerte caída en las ventas, subas sostenidas en los costos fijos —particularmente tarifas y alquileres— y un deterioro general del consumo.

En la misma línea, la firma también confirmó el cierre de su histórico local en Playa Grande, en Mar del Plata. El local dejará de operar el próximo 18 de abril tras más de dos décadas de actividad.

Estos cierres se suman a otros registrados durante el último año en la región, que incluyen locales en Diagonal 74, City Bell y Ensenada. Esta tendencia marca una retracción sostenida en el segmento cervecero artesanal.

Ajustes en la industria cervecera

El impacto no se limita a las pequeñas y medianas empresas. También alcanza a los grandes jugadores del mercado. La Cervecería y Maltería Quilmes, una de las principales compañías del sector, inició un proceso de ajuste en su planta de Zárate.

La empresa redujo significativamente su dotación de personal mediante un esquema de retiros voluntarios. Esta medida llevaría la plantilla de unos 260 trabajadores a cerca de 80. En paralelo, la producción se recortó de tres turnos diarios a uno, en respuesta a la caída en la demanda. De acuerdo a los datos difundidos, las ventas de la compañía retrocedieron alrededor de un 45%, en un contexto de contracción del consumo y mayores dificultades financieras.

Más competencia y presión externa

A la caída del mercado interno se suma un nuevo factor de presión: el crecimiento de las importaciones. Según estadísticas oficiales, el ingreso de cerveza del exterior se disparó en los últimos meses. La importación aumentó un 300% en el primer trimestre de 2025. Este fenómeno intensifica la competencia en un mercado ya golpeado, especialmente en segmentos donde los precios internacionales resultan más competitivos frente a los costos locales.

Con bares que bajan persianas, plantas que reducen su actividad y una demanda en retroceso, el sector cervecero atraviesa una etapa de reconfiguración profunda. La combinación de recesión, apertura comercial y encarecimiento de la estructura operativa redefine las reglas de juego para toda la cadena, desde productores artesanales hasta grandes industrias.

El interrogante ahora pasa por la capacidad de adaptación del sector y por el rol que puedan jugar las políticas económicas en un contexto donde el consumo sigue sin mostrar señales claras de recuperación.

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