Las intensas lluvias registradas en la última semana en el norte de Santa Fe dejaron un fuerte impacto en el sector productivo. Según señalaron fuentes oficiales, arrojaron un saldo estimado de 1 millón de hectáreas inundadas y pérdidas económicas millonarias.
El fenómeno climático afectó amplias zonas rurales, donde el exceso de agua complicó tanto la actividad agrícola como ganadera, en un contexto que genera preocupación por las consecuencias económicas que podrían extenderse en el tiempo.
Según las estimaciones, la magnitud de las precipitaciones fue determinante para el anegamiento de los campos, lo que dificulta las tareas productivas y agrava la situación de los productores de la región.
El escenario es considerado de alta gravedad, no solo por la superficie afectada sino también por el impacto económico que ya se proyecta como significativo para el norte santafesino.

