Elsa Pavón, una de las referentes históricas de Abuelas de Plaza de Mayo y de la lucha por la Memoria, la Verdad y la Justicia, murió este jueves 5 de noviembre en La Plata, a los 90 años. Su vida quedó marcada por la búsqueda de su familia, una tarea que transformó en militancia colectiva y que tuvo uno de sus hitos en la recuperación de la identidad de su nieta, Paula Eva Logares.
Pavón fue una de las fundadoras de Abuelas de Plaza de Mayo y tuvo un papel central en la creación de la Asociación Anahí, junto a María Isabel Chorobik de Mariani, conocida como Chicha Mariani. Ambas organizaciones se convirtieron en espacios fundamentales para la defensa del derecho a la identidad y la búsqueda de niños y niñas apropiados durante la última dictadura cívico-militar.
Su historia comenzó a cambiar el 18 de mayo de 1978, cuando su hija Mónica Sofía Grinspon, su yerno Ernesto Claudio Logares y su nieta Paula, de apenas 23 meses, fueron secuestrados en Montevideo, Uruguay. La familia había escapado de la persecución política en Argentina, pero fue interceptada y trasladada posteriormente a centros clandestinos de detención en territorio argentino.
Mónica estaba embarazada al momento del secuestro. Desde entonces, tanto ella como Ernesto permanecen desaparecidos y también continúa la búsqueda del hijo o hija que debió nacer durante el cautiverio.
Una restitución que marcó un precedente histórico
Tras la desaparición de su familia, Elsa comenzó una búsqueda que la llevó a recorrer organismos, juzgados y dependencias en Uruguay y Argentina. En La Plata se vinculó con otras mujeres que atravesaban situaciones similares y se sumó a la organización que daría origen a Abuelas de Plaza de Mayo.
Paula había sido apropiada por el subcomisario de la Policía Bonaerense Rubén Lavallén y su esposa, quienes la inscribieron como hija propia. En 1983, Abuelas logró localizarla y, al año siguiente, los estudios genéticos confirmaron su verdadera identidad.
El 13 de diciembre de 1984, Paula Eva Logares recuperó oficialmente su identidad y volvió con su familia biológica. Tenía ocho años y había pasado más de seis separada de sus padres y de su historia.
El caso se convirtió en un hito para la Justicia argentina, al ser la primera restitución de identidad en la que se utilizaron pruebas genéticas para establecer el vínculo familiar. Los estudios permitieron demostrar la filiación mediante el denominado índice de abuelidad, una herramienta científica que posteriormente resultaría fundamental para identificar a cientos de nietos y nietas.
Una búsqueda que nunca terminó
Aunque pudo reencontrarse con Paula, Elsa Pavón nunca abandonó la búsqueda de su hija, su yerno y el hermano o hermana de su nieta, que debió nacer durante el cautiverio de Mónica.
Su militancia también continuó a través de la Asociación Anahí, fundada en 1996 junto a Chicha Mariani y otras referentes de derechos humanos. La organización sostiene hasta hoy el trabajo por la memoria, la identidad y la restitución de los niños y niñas apropiados durante la dictadura.
La muerte de Elsa Pavón deja el legado de una vida dedicada a transformar el dolor en una lucha colectiva. Su historia forma parte de la de las Abuelas que, frente a la desaparición de sus familias, construyeron una búsqueda que atravesó generaciones y permitió recuperar identidades.
La restitución de Paula fue uno de los grandes logros de esa lucha, pero para Elsa la búsqueda permaneció abierta hasta el final.

