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Written by 9:09 am Nacionales

Brasil bajo alerta por una estafa que apunta a turistas extranjeros

Hay varias modalidades de fraude que afecta a los turistas argentinos con grandes pérdidas económicas.

Golpe da maquininha: cómo es la estafa más común al pagar con Pix en Brasil

Un turista argentino fue víctima de una estafa durante su estadía en Río de Janeiro, donde terminó pagando una suma exorbitante por una compra mínima. El hombre, de 41 años y residente en Países Bajos, relató que el episodio ocurrió mientras descansaba en la playa de Ipanema, uno de los sectores más visitados de la ciudad.

Las estafas digitales dirigidas a turistas en Brasil presentan nuevas variantes durante la temporada de verano y pueden afectar a los miles de argentinos que deciden vacacionar en las playas del país vecino.

En los últimos meses, se registró un aumento de intentos de fraude en los que delincuentes simulan ser representantes del Banco Central de Brasil o del sistema de pago electrónico Pix, el más utilizado por los brasileños. Vale mencionar que Pix, a diferencia de los métodos tradicionales, funciona sin intermediarios ni tarjetas bancarias, lo que reduce costos y facilita las operaciones.

Para los argentinos, permite pagar en pesos con conversión automática a reales, accediendo a un tipo de cambio que suele ser más conveniente que el oficial o el que aplican las tarjetas internacionales.

Hay muchas variantes usadas por los estafadores y conviene estar alerta a ellas. Una habitual suele ser recibir un contacto por WhatsApp, donde el estafador utiliza logotipos oficiales. El objetivo es convencer a la persona de que existe un inconveniente técnico y, bajo ese pretexto, solicitar datos personales que facilitan el acceso a cuentas, tarjetas o billeteras digitales.

Otra modalidad identificada involucra a los vendedores ambulantes en las playas. En Brasil se la conoce como “golpe da maquininha”, en relación a la maquinita para pagar. Se produce cuando un turista compra un producto de bajo valor y, en el momento de pagar con el celular vía QR o con una tarjeta, comienza a distraer a la víctima, en ocasiones ayudado por un cómplice.

Durante ese instante, el monto en la terminal POS (o en el celular que es usado como tal) es modificado y se concreta una venta por un importe mucho más alto que el acordado. De esa forma, alguien que quiso pagar 5 reales por una gaseosa en la playa puede terminar pagando 500 o 5.000 reales.

“Le estás comprando a un vendedor ambulante y cuando estás por hacer la operación de algo muy económico, hay un cómplice que te empieza a hablar, te pregunta por Messi, te distrae. En ese momento no advertís que se modificó el precio en el posnet y te terminan haciendo una venta por un valor desorbitante”, dijo el juez Carlos Richeri en redes sociales.

El tercer sistema detectado utiliza la tecnología QR. Promotores ofrecen descargar una supuesta aplicación con beneficios exclusivos para turistas, argumentando que la mayoría ya la emplea para acceder a promociones.

Al escanear el código, el teléfono instala un programa malicioso capaz de solicitar permisos y, tras obtenerlos, acceder a cuentas bancarias o billeteras digitales. Las consecuencias suelen descubrirse cuando el usuario ya sufrió el vaciamiento de sus fondos.

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