La recuperación que mostró el consumo de lácteos en los últimos meses volvió a perder impulso. Durante agosto, las ventas retrocedieron 0,4% respecto de julio, mientras que la caída llegó al 3,4% medida en litros de leche equivalente, en un escenario nacional atravesado por la pérdida de poder adquisitivo y una mayor búsqueda de productos más económicos.
Aunque la comparación con agosto de 2025 arroja números positivos, con un crecimiento de 4,4% en volumen y de 1,6% en litros equivalentes de leche, los datos del Observatorio de la Cadena Láctea Argentina (Ocla) muestran que el mercado interno aún no logra volver a los niveles previos al fuerte derrumbe registrado durante 2024.

Entre enero y agosto de 2026, las ventas acumularon un avance de apenas 1,3% en volumen y 0,3% en litros equivalentes, una mejora insuficiente para compensar el terreno perdido en los últimos años.
Uno de los indicadores que mejor refleja el cambio en los hábitos de consumo aparece en la leche fluida. Según el relevamiento del Ocla las ventas mantienen una tendencia descendente cuando se comparan los meses de agosto de la última década, tanto en productos refrigerados como de larga vida.
Al mismo tiempo, las leches no refrigeradas continúan ganando participación en las compras de los hogares. La tendencia, que había mostrado una breve pausa durante 2024, volvió a fortalecerse en 2025 y 2026, en línea con un contexto en el que las familias destinan una proporción cada vez mayor de sus ingresos a otros gastos esenciales.
El ajuste también alcanza a los productos premium
La retracción nacional golpeó con mayor fuerza a los productos de mayor valor agregado. Las leches saborizadas y chocolatadas, por ejemplo, sufrieron una caída de 43,1% durante 2024. Si bien posteriormente comenzaron a recuperarse, con mejoras de 27,2% en 2025 y de 17,4% en lo que va de 2026, todavía permanecen por debajo de los niveles alcanzados cuatro años atrás.
Una situación similar atraviesan los yogures, flanes y postres, aunque con un deterioro más moderado. En contraste, los quesos aparecen como uno de los segmentos que mejor desempeño exhibieron y ayudaron a sostener parte de la recuperación observada en el volumen comercializado.

Detrás de esa dinámica también se consolidó un cambio en las decisiones de compra. Empresas y consultoras relevadas por el observatorio detectaron un mayor peso de las promociones, los descuentos y los productos fraccionados, mientras que las variedades especiales y de precios más altos perdieron participación.
La comparación histórica deja en evidencia la dimensión del retroceso. Tomando como base cien el período enero-agosto de 2022, las ventas crecieron durante 2023, pero en 2024 el indicador perdió 13,2 puntos, marcando uno de los golpes más fuertes para el mercado lácteo.
Durante 2025 se produjo una recuperación del 7,5%, a la que se sumó una mejora adicional del 1,4% este año. Sin embargo, los números todavía no alcanzan para recomponer completamente el consumo previo a la caída. De hecho, el propio informe señala que los productos de mayor valor agregado continúan enfrentando las mayores dificultades para recuperar compradores.

