
Me llamo María Inés Rebollo, soy fundadora y presidente de la Fundación Emocionar, y hoy quiero compartir con ustedes una historia que nos llena de orgullo y esperanza.
El 16 de agosto de 2018, la provincia de Misiones dio un paso histórico con la aprobación de la Ley VI N° 209, conocida como Ley de Educación Emocional. Tuve el honor de coautorizar esta ley junto al diputado Carlos Rovira, y desde entonces marcó un antes y un después en la manera en que entendemos y practicamos la educación en nuestra provincia.
Este 16 de agosto se cumplen 7 años de su sanción, y la pasión que me llevó a impulsar este proyecto sigue intacta, junto con mi compromiso firme con la educación. En tiempos de innovación, integrar el desarrollo emocional al cognitivo es de vital importancia para lograr la formación integral de las personas.
La educación emocional contempla la búsqueda de calidad de vida y climas de convivencia saludables. Es la que permite a las personas reconocer sus estados emocionales, desarrollar conciencia de ellos y aprender a regularlos, estableciendo relaciones empáticas y constructivas.
La Ley de Educación Emocional se ha convertido en un instrumento clave de prevención de la violencia en todas sus formas, abriendo espacios de debate que generan un verdadero cambio sistémico y sustentable, respaldado científicamente. Nos corremos de la idea de control para hablar de regulación emocional, y lo hacemos incorporando la capacitación de todos los actores sociales, institucionales y empresariales.
Desde aquel 2018, emprendimos un viaje transformador que ha tocado la vida de miles de estudiantes, docentes y familias en Misiones. Esta ley no es solo un marco normativo: es un compromiso vivo con la construcción de una sociedad más consciente, empática y resiliente.
Hoy, más que nunca, reafirmo mi convicción de que educar las emociones es educar para la vida.











