Productores yerbateros, cosechadores, cooperativistas y directores del Instituto Nacional de la Yerba Mate (Inym) mantuvieron una reunión en Aristóbulo del Valle para analizar la crisis que atraviesa la actividad tras la desregulación nacional. Entre los principales planteos surgió la posibilidad de promover un proyecto de ley provincial de emergencia para el sector, medida destinada a proteger a la producción primaria ante la caída del precio de la hoja verde y el aumento sostenido de los costos.
La propuesta apareció luego de que el Gobierno nacional rechazara el pedido del sector para restituir al Inym la facultad de fijar los precios de la materia prima. Días atrás, productores, cooperativas, secaderos, cosechadores y funcionarios misioneros plantearon esa necesidad al ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger, quien ratificó la continuidad de la política impulsada por el DNU 70/23.

En ese contexto, los participantes coincidieron en que la situación económica continúa deteriorándose. Mientras los insumos registran incrementos permanentes, el valor que reciben los productores por la hoja verde permanece prácticamente estancado, profundizando la pérdida de rentabilidad de toda la cadena primaria.
Reclaman recuperar las facultades del Inym
Entre los participantes estuvo el integrante de APAM Hugo Sand, quien sostuvo que la salida de la crisis pasa por revertir la desregulación nacional. “Lo que necesitamos es que Javier Milei dé marcha atrás con ese decreto de necesidad y urgencia y devuelva toda la autoridad al Instituto Nacional de la Yerba Mate. Dentro del Inym, en el marco legal, vamos a discutir los precios y salir adelante con nuestra actividad“, afirmó.
Por su parte, la productora Andrea Lenczinski consideró que el momento exige avanzar con medidas concretas y una mayor participación de todos los actores del sector. Según explicó, uno de los objetivos de la reunión fue convocar a cada institución y referente para que aporte propuestas desde el lugar que ocupa dentro de la actividad yerbatera.
Además, remarcó que la crisis ya no admite diagnósticos y que resulta necesario construir una agenda común para sostener la producción primaria en un escenario de fuerte incertidumbre.
La preocupación alcanza a toda la cadena de la yerba mate
En tanto, el productor Carlos Otto puso el foco en la situación de los cosechadores y sostuvo que “todavía se la están bancando, hoy luchamos simplemente para salir de la miseria porque estamos desprotegidos”. Consideró además que la pérdida de atribuciones del Inym debilitó una de las principales herramientas que permitía sostener un equilibrio entre los distintos eslabones de la cadena yerbatera. A su entender, “la falta de regulación nacional profundizó el deterioro económico de pequeños productores, secaderos, cooperativas y tareferos”.
Mientras continúa el reclamo para recuperar las facultades del instituto, la posibilidad de impulsar un proyecto de ley provincial de emergencia yerbatera comenzó a ganar consenso entre las organizaciones presentes en Aristóbulo del Valle. La iniciativa busca contener a la producción primaria mientras persiste la desregulación nacional y no aparecen señales de cambios en la política aplicada al sector.

