En Bonpland, los estudiantes del Instituto de Educación Agropecuaria (IEA) N.º 1 combinan saberes tradicionales con nuevas tecnologías aplicadas a la producción avícola. En el marco de la práctica “Producción de aves en diversos sistemas”, los jóvenes experimentan con el uso de incubadoras automáticas que les permiten controlar temperatura, humedad y rotación de los huevos para mejorar los resultados de cría.
Maximiliano Engel, alumno de sexto año, explicó en diálogo con Canal Doce para el ciclo AgroTech que el sistema que utilizan tiene capacidad para entre 50 y 70 huevos, y que actualmente trabajan con huevos de ganso y codorniz. “Del día 1 al 18 la temperatura debe mantenerse entre 37,5 y 38,5 grados, con una humedad del 50 al 55%. Luego se deja de girar los huevos y se sube la humedad al 70 o 75%”, detalló.
El estudiante también mostró cómo logran mantener las condiciones adecuadas durante el proceso de incubación. “Usamos un rociador con agua para aumentar la humedad y evitar que la cáscara se pegue al embrión, de modo que los pollitos puedan romperla desde adentro”, explicó.
Una vez que nacen los pollitos —ya sean parrilleros o camperos—, los alumnos cuidan que el cambio de temperatura sea gradual. Para eso, utilizan lámparas de calor que simulan el ambiente de la incubadora. “Así evitamos el estrés térmico y garantizamos un crecimiento más saludable”, indicó Engel.
El trabajo se completa con la alimentación balanceada, que varía según la etapa de desarrollo. “Primero se usa alimento iniciador, de seis a doce semanas, y después pasan a consumir el alimento final”, agregó el estudiante.
Con este tipo de prácticas, los futuros técnicos agropecuarios fortalecen sus conocimientos en manejo animal y bioseguridad, incorporando herramientas que luego podrán aplicar en sus propias producciones o emprendimientos familiares. La experiencia refleja cómo la educación rural misionera apuesta a la innovación para construir una producción más eficiente y sostenible.

