El Campo Experimental del INTA Montecarlo cuenta con un centro multiplicador de yemas destinado a la producción de material vegetal certificado para la actividad citrícola. Allí, las plantas permanecen bajo estrictas condiciones de resguardo sanitario con el objetivo de evitar la propagación de enfermedades que puedan afectar la producción de cítricos.
El investigador del INTA Montecarlo, Luis Acuña, explicó a Canal Doce que el acceso al sector es restringido debido a los riesgos de contaminación biológica. “Podemos llevar en la ropa o en el calzado un áfido, por ejemplo, que es un insecto que te puede transmitir enfermedades”, señaló. Por ese motivo, las plantas permanecen aisladas y bajo monitoreo permanente.
Según detalló, las yemas que ingresan al centro atraviesan un proceso de evaluación previo. “Traemos las yemas que fueron celosamente cuidadas; se les hicieron siete análisis para saber que no tienen ninguna de esas siete enfermedades y entonces se injertan acá”, indicó Acuña.
Producción de material certificado para viveros
Una vez incorporadas al sistema, las plantas reciben condiciones específicas para favorecer su desarrollo. El predio dispone de riego por goteo y mecanismos para regular la temperatura. “Las mantenemos bajo estas condiciones con riego por goteo y con un sistema para bajar la temperatura, y entonces la planta se va desarrollando”, explicó el especialista.
El crecimiento de cada ejemplar permite multiplicar una importante cantidad de yemas aptas para la producción comercial. Acuña precisó que algunas plantas alcanzan entre 20 y 30 ramas, y que cada una de ellas puede contener otras 20 o 30 yemas, lo que amplía significativamente la disponibilidad de material vegetal certificado.
El sistema está orientado principalmente a abastecer a viveristas que necesitan material sano para la producción de plantines. “Si sos viverista y me querés pedir 1.000 yemas para injertar en tu vivero, nosotros cortamos esas yemas y te las vendemos”, comentó.
A partir de ese proceso, cada yema puede transformarse en una nueva planta destinada al mercado. Como ejemplo, Acuña explicó que “con esa yema vas a poder tener 1.000 plantines de lima Tahití para poder vender al público”. De esta manera, el centro multiplicador contribuye al fortalecimiento de la citricultura regional mediante la provisión de material vegetal con controles sanitarios específicos.

