La pitahaya se reivindica en Misiones como alternativa productiva innovadora y de alto valor para la diversificación de las chacras. Aunque todavía se trata de un cultivo incipiente y disperso, las condiciones agroclimáticas de la provincia y el creciente interés de los productores permiten proyectar oportunidades de expansión.
“El cultivo aún no está concentrado en cuencas productivas, pero Misiones presenta condiciones favorables gracias a su clima subtropical, con temperaturas y lluvias adecuadas para su desarrollo”, explicó el lic. Eric Stolar, investigador del INTA Cerro Azul.

La pitahaya se multiplica principalmente por vía asexual, a partir de cladodios o pencas. Para lograr buenos resultados, se recomienda utilizar material sano, de entre 40 y 50 centímetros, proveniente de plantas vigorosas. La calidad del material es clave, ya que la propagación reproduce las características de la planta madre, tanto sus virtudes productivas como sus posibles debilidades.
Durante la etapa inicial, el manejo de la luz también resulta importante. Las plantas deben mantenerse en condiciones de semisombra, generalmente bajo mallas que reduzcan la radiación, ya que el exceso de sol puede afectar su desarrollo.
En Misiones, el sistema más difundido es el de postes individuales, donde la planta crece hasta la parte superior y forma una copa en forma de “paraguas”. Sin embargo, a nivel internacional comienza a imponerse el sistema en espaldera tipo “T”, que permite aumentar la densidad de plantación, alcanzando entre 5.000 y 6.000 plantas por hectárea, y mejorar la producción total.
La plantación suele iniciarse entre agosto y septiembre. Dependiendo del tamaño del material inicial, la producción puede comenzar al año o año y medio, aunque se estabiliza entre el tercer y cuarto año.
La floración comienza entre fines de octubre y noviembre, y las cosechas se extienden desde diciembre hasta abril o mayo, con varias oleadas productivas.
Aunque se trata de una planta rústica, requiere manejo adecuado del riego, la nutrición y la cobertura del suelo, ya que su sistema radicular es superficial y sensible a las altas temperaturas.
Con estas características, la pitahaya aparece como una alternativa prometedora para diversificar la producción y generar nuevas oportunidades en las chacras misioneras.
Ley de chacras multiproductivas
La Ley VIII – N.° 116 de Misiones, impulsada por el diputado Carlos Eduardo Rovira, establece el Régimen de Impulso Integral de las Chacras Multiproductivas. Fue sancionada en septiembre de 2025 con el objetivo de transformar la producción rural tradicional hacia un modelo diversificado y sostenible.
Surgió con el propósito de dar un respaldo institucional y legal a una realidad que ya existía en muchas chacras misioneras: la diversificación como estrategia de supervivencia y crecimiento. Los beneficios planteados son:
- Diversificación productiva: para evitar el monocultivo y fomentar la variedad de especies en una misma unidad de tierra.
- Soberanía alimentaria: para producir alimentos locales y que la provincia dependa menos de lo que viene de afuera.
- Sostenibilidad ambiental: para implementar prácticas que cuiden el suelo, el agua y utilicen bioinsumos en lugar de químicos.

