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Written by 10:10 am Agro y Producción

Crisis en el sector agropecuario: empresa busca evitar la quiebra tras acumular más de $30.000 millones en deuda

El plan de supervivencia depende de lograr un acuerdo con los acreedores y una mejora en los rendimientos agrícolas para el ciclo 2026.

Italar S.R.L., una histórica productora de algodón con sede en Charata -Chaco-, enfrenta una situación crítica. Tras años de expansión y liderazgo en el sector agropecuario, la compañía se ve hoy al borde del default. 

Con una deuda que supera los $30 mil millones, la firma se presentó en concurso preventivo de acreedores en un intento por evitar la quiebra definitiva. Este proceso se enmarca dentro de la difícil situación que atraviesa el sector agroindustrial, sumándose a otras grandes empresas en apuros como Vicentin y Los Grobo.

Una historia marcada por la transformación

Fundada en 1934 como una de las principales textileras de Argentina, Italar S.A. fue durante décadas un pilar de la industria nacional, con más de 2.000 empleados en su planta de Villa Tesei, Hurlingham. La apertura de las importaciones y las crisis económicas de los años 90 terminaron con la histórica fábrica, que fue demolida en 1993 para dar paso a un centro comercial.

A pesar de la caída de la planta textil, la marca resurgió como Italar S.R.L., una agroindustrial centrada en la producción de algodón, soja, maíz y girasol, con más de once mil hectáreas dedicadas a estos cultivos. La firma se destacó por su innovación tecnológica y su compromiso con la sostenibilidad, promoviendo el uso de estándares ARA (Algodón Responsable Argentino), y alianzas con otras empresas para la bioregeneración de suelos.

El impacto de la crisis climática y las dificultades financieras

A pesar de su relevancia en el mercado, la empresa atraviesa una crisis financiera sin precedentes. En los últimos tres años, Italar sufrió los efectos de sequías severas y un calor extremo que afectaron drásticamente los rindes de sus cultivos. A esto se sumó una plaga de chicharrita que dañó las cosechas de maíz, lo que generó una enorme deuda bancaria y un alto número de cheques rechazados.

Hoy, la compañía acumula una deuda superior a los $30 mil millones y ha sido incapaz de hacer frente a sus compromisos financieros, lo que la llevó a presentar un concurso preventivo el 25 de diciembre de 2025. Además de los efectos climáticos, la empresa enfrenta una creciente dificultad para refinanciar su deuda debido al alto costo financiero, con tasas de interés superiores al 100 por ciento anual.

Una búsqueda de soluciones

Italar enfrenta una encrucijada y sus directivos han manifestado que su único camino hacia la supervivencia es “seguir sembrando”. La compañía busca una restructuración de su deuda, con la esperanza de llegar a un acuerdo con sus principales acreedores, como el Nuevo Banco del Chaco y el Banco Nación, que acepten una quita o posterguen los pagos.

Para lograrlo, Italar necesita obtener una reactivación productiva que le permita generar flujo de caja, crucial para mantener su operación. En este sentido, la empresa apuesta a una mejor campaña agrícola en 2026, esperando que las condiciones climáticas sean más favorables. Sin embargo, su situación sigue siendo “delicada”, y los acreedores continúan buscando alternativas para cobrar los créditos pendientes.

La crisis del sector agroindustrial: un panorama complejo

Italar no es un caso aislado. El sector agroindustrial argentino atraviesa una de sus peores crisis, con más de veinte empresas en situación similar. Entre ellas, destacan Algodonera Avellaneda, Vicentin, Surcos y Los Grobo, todas ellas también involucradas en procesos concursales y reestructuraciones de deuda. La caída de estos gigantes refleja las complejidades del sector, marcado por factores externos como las sequías, la inflación y las tasas de interés elevadas.

¿Qué le depara el futuro a Italar?

El futuro de Italar depende de dos factores clave: la homologación del acuerdo concursal y la reactivación productiva. Sin embargo, para lograrlo, la firma necesitará superar sus problemas financieros y recuperar su competitividad en el mercado agropecuario. De no lograr una reestructuración exitosa, la empresa podría enfrentar un destino incierto, sumándose a la creciente lista de empresas agroindustriales que no lograron sortear la crisis.

En este contexto, la estrategia de resiliencia adoptada por la gerencia, liderada por Daniel Kempe, busca sostener la producción y alcanzar acuerdos que permitan a Italar mantenerse a flote en un sector cada vez más golpeado por la volatilidad económica y climática.

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