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Written by 10:04 pm aaa Módulo B, Agro y Producción

Experto alertó por el colapso de la forestoindustria: “El sector está olvidado y en estado crítico”

El consultor internacional Ronald Vera analizó la profunda crisis que atraviesa el sector forestoindustrial tras el concurso de acreedores de Forestadora Tapebicuá. El experto advirtió que la actividad está en “estado crítico” y fuera de la lupa del Estado nacional, en un contexto global adverso.

Tapebicuá

La crisis forestoindustrial que tiene a la emblemática Forestadora Tapebicuá paralizada desde agosto y en concurso preventivo de acreedores, con una deuda de 11.500 millones de pesos, representa solo la punta del iceberg de un colapso generalizado del sector. Así lo explicó el consultor internacional de industrias agroforestales, Ronald Vera. El especialista describió un panorama desolador de la actividad en el país, marcado por el olvido del Gobierno nacional y un contexto global que profundiza la caída.

Vera sostuvo que el sector no es ajeno a la realidad que sufren todas las economías regionales del país. “Es evidente que todas las economías periféricas y que no están incluidas en lo que el presidente en su discurso de fin de año pasado declaró, estamos fuera del análisis y de la lupa del Estado”, afirmó el consultor.

En este sentido, agregó que esa condición de olvido se combina con un entorno global adverso, donde las principales economías compradoras no logran impulsar la demanda necesaria para la producción local. “El diagnóstico hoy es crítico. Podemos decir que el sector forestoindustrial está en estado de máxima tensión”, sentenció Vera.

El especialista remarcó que las cámaras empresarias, los sindicatos y las entidades profesionales realizaron manifestaciones y presentado sus alarmas ante las autoridades nacionales. Sin embargo, según su visión, ninguna de estas organizaciones recibió una atención concreta por parte del Gobierno nacional, lo que agrava la sensación de abandono. Este escenario explica, en parte, la situación terminal que lleva a empresas como Tapebicuá a cesar sus operaciones y buscar un inversor urgente para intentar reabrir en 90 días.

Los costos que ahogan a la industria ante el abandono de Nación

Al desglosar los desafíos operativos, Vera identificó tres factores claves que estrangulan la rentabilidad. El primero es el costo de la materia prima, que representa más del cincuenta por ciento de los números finales y se maneja en condiciones de pago muy restrictivas. Un segundo punto crítico es el combustible. “Una máquina cargadora puede estar consumiendo entre 10 y 15 litros hora de gasoil y trabajan prácticamente 18 horas. Entonces, es un costo muy alto”, ejemplificó el especilaista.

El tercer factor es el costo energético general. Vera destacó que algunas empresas han logrado cierta autonomía mediante la incorporación de generación eléctrica a partir de biomasa forestal o paneles solares, estrategias que las ubican en una posición más favorable para sortear la crisis. A pesar de estas adaptaciones, el consultor cuestionó la narrativa oficial sobre el control de la inflación. Argumentó que esta se controla de manera artificial, “acogotando la demanda” debido a la falta de consumo, en lugar de lograrse a través de un aumento genuino de la producción.

La eficiencia productiva como única salida

Frente a este panorama sombrío, Vera planteó que el futuro del sector ante el nuevo modelo económico pasa necesariamente por una transformación profunda. “Yo creo indispensable que las empresas incorporen tecnología”, afirmó. La finalidad, según explicó, es mejorar los rendimientos productivos para hacer más eficiente todo el proceso. Un objetivo concreto es elevar el rendimiento real de la madera aserrada a partir de cada metro cúbico de rollo ingresado al aserradero.

El otro frente de batalla es el recurso humano, que representa aproximadamente el 20% del costo de producción. Vera señaló que la industria maderera tradicional requiere mucha mano de obra, pero destacó que las inversiones en tecnología de punta de los últimos años apuntan a reducir la cantidad de personas en los procesos.

Para ilustrar la brecha de eficiencia, realizó una comparación elocuente con Brasil, donde la producción alcanza unos 6.500 pies de madera por persona por turno. “Nosotros en la Argentina la media de producción de un aserradero no llega a los 2.000 pies por persona por turno. Es decir, es mucho lo que tenemos que mejorar”, concluyó el consultor, subrayando que la mejora en la eficiencia productiva es el camino ineludible para cualquier salida de la crisis.

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