La creciente exigencia del consumidor impulsa a las firmas yerbateras de Misiones a fortalecer sus procesos con certificaciones de calidad, sustentabilidad y producción agroecológica. Desde el grupo Mate Rojo indicaron a Canal Doce que la clave para conquistar nuevos mercados está en la innovación, la diferenciación y el cumplimiento de estándares internacionales.
El mercado de la yerba mate certificada continúa en expansión en la provincia, impulsado por un consumidor cada vez más exigente, consciente y curioso sobre el origen y las condiciones de los productos que consume. En Misiones, las empresas apuestan a innovar, certificar y diversificar su oferta para mantener competitividad y abrirse camino a nuevos mercados.
Pedro Stepaniuk, representante del grupo Mate Rojo, explicó que la certificación se convirtió en un factor decisivo para posicionar la yerba argentina en el exterior: “Cualquier certificación que pueda tener la marca suma y se valora, tanto en el mercado interno como en el externo. Por eso, todas las marcas de Molino La Misión cuentan hoy con la garantía de Buenas Prácticas de Manufactura (BPM), donde se audita todo el proceso de elaboración y la inocuidad de los alimentos”.
Un aval que brinda confianza al consumidor
El empresario destacó que este tipo de avales brindan confianza al consumidor y reflejan un compromiso real con la calidad y la sustentabilidad: “La tendencia es de un consumidor más curioso, más consciente del producto, que busca que sea lo más natural posible. Nosotros tenemos 24 meses de estacionamiento natural en todas nuestras marcas y una certificación de productos agroecológicos libres de agrotóxicos, algo que el consumidor valora mucho”.
Además de las certificaciones, el grupo desarrolla una estrategia enfocada en la diversificación de estilos para adaptarse a distintos perfiles de consumidores. Stepaniuk explicó que la empresa busca innovar sin perder la identidad tradicional del mate.
“Un poco nuestro ADN es ser innovadores y estar atentos a las tendencias, intentando satisfacer a los distintos consumidores, porque no a todos les gusta el mismo tipo de yerba. Por eso desarrollamos una tradicional, una especial, una suave y la compuesta, que responde a una nueva generación de materos, ya no tan tradicionalistas”, mencionó.
El empresario también subrayó la influencia de factores culturales y geográficos en las preferencias de consumo. “El agua también forma parte del mate, y cambia según la zona. Por eso, en algunos lugares funciona mejor un tipo de yerba que en otros. Es un trabajo constante: estar atentos y dar respuesta a esas diferencias”, precisó.
De esta manera, las empresas locales apuestan a combinan innovación, certificación y autenticidad para llegar a mercados cada vez más exigentes, como Europa y Asia, donde crece el interés por productos con origen controlado y producción sustentable. Este enfoque no solo refuerza el valor de la yerba mate misionera, sino que consolida a la región como un referente en calidad agroindustrial y compromiso ambiental.

