La experiencia de conocer los hongos misioneros despierta asombro y aprendizaje constante. Así lo expresó el chef Saúl Lencina, quien destacó que cada salida al monte es distinta y siempre ofrece formas, colores y hallazgos nuevos que invitan a investigar y compartir saberes.
Lencina subrayó que ese proceso no parte desde la certeza absoluta, sino desde la curiosidad. “No hay un punto en el que digas ‘me sé todo’”, señaló, y remarcó que el valor está en aprender junto a otros, reconociéndose como uno más dentro de la inmensa diversidad que ofrece la naturaleza.
En ese camino, la responsabilidad ocupa un lugar central. El chef hizo hincapié en la necesidad de investigar con cuidado y de pensar a futuro cualquier práctica de recolección, entendiendo que cada acción impacta en el entorno y en los ciclos naturales.
Más allá del interés gastronómico, Lencina explicó que el foco principal está puesto en las funciones que cumplen los hongos dentro del ambiente, especialmente en las zonas de monte. Ese rol ecológico, sostuvo, es clave para comprender por qué deben ser observados y respetados antes que consumidos.
En ese sentido, advirtió sobre los riesgos de la ansiedad por recolectar o comer sin el conocimiento adecuado, ya que puede derivar tanto en daños al ecosistema como en situaciones peligrosas para las personas. Aprender a esperar y a conocer es parte del proceso.
Estos conceptos fueron compartidos en una nota realizada por Canal Doce para el ciclo AgroTech, que propone acercar experiencias, saberes y miradas innovadoras sobre la producción, la biodiversidad y el vínculo entre ciencia, territorio y comunidad.

