En el INTA Cerro Azul, la investigación aplicada apunta a mejorar la calidad de los sustratos utilizados en la producción de plantines, con especial foco en la yerba mate. El trabajo está a cargo de la magíster Lorena Bárbaro, quien analiza cómo las propiedades físicas y químicas del sustrato inciden directamente en el desarrollo de las plantas.
Según explicó la investigadora, la producción de plantines se realiza mayormente en bandejas alveoladas y forestales, que requieren sustratos con buena aireación. “Es fundamental que las raíces respiren bien para lograr un mejor desarrollo radical y vegetativo”, señaló, destacando que no se trata solo del recipiente, sino del material que lo compone.
En Misiones, el componente más utilizado es el compost de corteza de pino. Sin embargo, Bárbaro evalúa cómo mejorar ese material mediante la incorporación de otros componentes que permitan equilibrar la relación entre poros con aire y poros con agua, un aspecto clave para el crecimiento saludable de las plantas.
“El compost de corteza de pino es muy bueno, pero muchas veces necesita entre un 25 y un 30% de algún componente que retenga más agua”, explicó. Esta necesidad se acentúa durante la primavera y el verano, cuando se concentra la mayor parte del desarrollo de los plantines.
Desde el punto de vista químico, la investigadora remarcó la importancia de controlar el pH y la conductividad eléctrica del sustrato. El rango óptimo de pH se ubica entre 5,6 y 6,5, donde la mayoría de los nutrientes están disponibles para la planta, mientras que la conductividad indica la concentración de sales.
En ese sentido, advirtió que el compost de corteza de pino es un material ácido y que el agua de riego en la provincia, de muy buena calidad, también tiende a bajar el pH. Por eso, el trabajo del INTA apunta a encontrar alternativas que mantengan valores adecuados y aseguren un mejor aprovechamiento de los nutrientes. La investigación fue presentada en una nota de Canal Doce para el ciclo AgroTech.

