El Semáforo de Economías Regionales elaborado por la Confederación Intercooperativa Agropecuaria (CONINAGRO) reveló un nuevo sector que pasó a estado de alerta: la producción de mandioca. Se suma a las ya instaladas en ese parámetro como la yerba mate, arroz, papa, vino y mosto, hortalizas y algodón, maní, leche.
En el caso de la mandioca, el pasaje a rojo se explica principalmente por el deterioro del componente de negocio. Si bien el precio registró una mejora interanual del 176% en términos nominales, acumula una caída real cercana al 41% desde noviembre del 2023, lo que desincentiva la comercialización por parte de los productores.
Esta dinámica impacta de manera directa en el componente productivo, con una reducción del área sembrada, y también en el eslabón industrial, donde las algunas plantas de fécula se vieron obligadas a interrumpir temporalmente su actividad ante la falta de volumen disponible.
En cuanto al consumo interno se estima en alrededor de 2 kg por habitante por año. En comercio exterior, no se registraron ingresos por exportaciones en los últimos doce meses, mientras que las importaciones alcanzaron 4,4 millones de dólares, con una suba del 190% respecto al período previo.
Cabe mencionar que este semáforo analiza tres componentes: negocio, productivo y mercado. El primero evalúa la evolución del precio y el costo, tanto mensual como interanual. El segundo mide el área o stock, según corresponda, y la producción. Y el último, la evolución de las exportaciones y las importaciones de las producciones, así como el consumo interno.
El pedido de Misiones para defender al sector mandioquero
En la reunión de la Comisión de Agricultura y Ganadería de la Cámara de Diputados que se celebró este martes, el legislador misionero Oscar Herrera Ahuad instaló un debate que el sector mandioquero viene reclamando desde hace tiempo: la necesidad de reducir la alícuota del IVA que grava a la harina de mandioca.
La fécula de mandioca tributa actualmente el 21% de IVA, mientras que otros almidones e insumos equivalentes —como la harina de trigo— pagan apenas el 10,5%. Esa brecha genera una asimetría competitiva que castiga a una cadena productiva concentrada casi en su totalidad en territorio misionero, donde la provincia explica cerca del 80% de la producción nacional.
Herrera Ahuad subrayó que se trata de un alimento libre de gluten cuyo consumo creció de manera significativa en las últimas dos décadas, pero que arrastra una carga fiscal diseñada en una época en la que el mercado sin TACC prácticamente no existía. Según planteó, alrededor de 10 mil familias dependen de este cultivo y cada vez son más las que abandonan la actividad ante la imposibilidad de competir con la producción que ingresa desde Paraguay a menor costo.

