La diversificación productiva gana terreno en las chacras misioneras, donde nuevas alternativas se transforman en oportunidades económicas. En este contexto, la producción del palo de agua se posiciona como una actividad en expansión. La actividad es impulsada por la alta demanda en grandes centros urbanos del país y por las condiciones naturales favorables que ofrece la provincia para su cultivo.
Desde Colonia Luján, el productor Julio Yamada explicó que la iniciativa surgió a partir de la demanda creciente del mercado. “Misiones es un ambiente propicio para la producción de palos de agua y como la demanda es tan grande decidimos hacer una plantación para sacar las varas para la producción de palos de agua”, señaló.
El productor indicó que el objetivo es trabajar a escala y enfocarse en la producción de varas que luego se transforman en plantas comercializadas en macetas. Según detalló, los principales mercados se encuentran en Buenos Aires, Córdoba, Rosario, donde hay una concentración de población importante y la demanda es sostenida.
Además, destacó que se trata de una especie con ventajas productivas importantes, ya que se trata de “una planta muy rústica, tanto en la producción como en el cuidado dentro de la casa”. Estas características facilitan su plantación, comercialización y su adopción por parte de los consumidores.
Yamada también subrayó que el principal desafío no es la comercialización, sino la disponibilidad de producción. Es que, por el momento, son pocos los productores que cultivan plantas ornamentales. Sin embargo, Yamada insistió en que Misiones cuenta con condiciones climáticas y de suelo adecuadas para desarrollar este tipo de cultivo.
En ese sentido, la producción de palos de agua se presenta como una alternativa para los productores misioneros, que buscan diversificar ingresos y aprovechar nichos de mercado en crecimiento.

