Ante los pronósticos que anticipan la posible influencia del fenómeno El Niño, el Ministerio del Agro y la Producción difundió una serie de recomendaciones destinadas a reducir los efectos de los eventos climáticos extremos sobre las chacras misioneras. Entre las medidas sugeridas, las cubiertas verdes aparecen como una de las herramientas más eficaces para proteger el suelo, conservar la humedad y disminuir las pérdidas provocadas por las lluvias intensas.
Las proyecciones para los próximos meses indican una mayor probabilidad de precipitaciones abundantes, tormentas con fuertes vientos y jornadas con altas temperaturas. Según explicaron desde la cartera agraria, cuando el suelo permanece descubierto aumenta el riesgo de erosión, pérdida de nutrientes, formación de cárcavas y disminución de la capacidad de infiltración del agua, además de incrementarse la vulnerabilidad de los cultivos y de la infraestructura productiva.

El ministro del Agro y la Producción, Facundo López Sartori, señaló que las prácticas preventivas pueden adaptarse a cada sistema productivo y remarcó la importancia de proteger el recurso más importante de la chacra. “Existe un principio común a todos ellos: un suelo protegido es un suelo más preparado para enfrentar los desafíos del clima. Por eso, promover prácticas de conservación hoy significa fortalecer la producción misionera del mañana”, expresó.
Cubiertas verdes y árboles para reducir el impacto del clima
Desde el organismo explicaron que las cubiertas verdes consisten en mantener vegetación entre las líneas de cultivo o sembrar especies destinadas a cubrir el suelo. Esta práctica amortigua el impacto de las gotas de lluvia, favorece la infiltración del agua, reduce el escurrimiento superficial y ayuda a conservar los nutrientes. Además, mejora la estructura física del suelo, aporta materia orgánica, mantiene la humedad durante los períodos secos y regula la temperatura superficial.
El director del Instituto Misionero del Suelo, Guillermo Reutemann, explicó que el beneficio comienza desde el primer contacto de la lluvia con el terreno. “Cuando un suelo queda desnudo, la lluvia golpea directamente sobre su superficie, rompe su estructura y el agua termina escurriendo en lugar de infiltrarse. Las cubiertas verdes funcionan como una protección natural que reduce ese impacto y permite que el agua entre al suelo, donde realmente la necesita el cultivo”, afirmó.
El especialista agregó que esta práctica también ofrece ventajas a largo plazo. “Cuidar el suelo es una decisión productiva. Un suelo protegido conserva mejor sus nutrientes, retiene más humedad y responde mejor tanto a los excesos de lluvia como a los períodos de sequía. Es una práctica sencilla que genera beneficios durante muchos años”, sostuvo.
Junto con las cubiertas verdes, el Ministerio recomendó conservar árboles y cortinas forestales dentro de los sistemas productivos, ya que disminuyen la velocidad del viento, protegen los cultivos, estabilizan el suelo y favorecen la infiltración del agua. También aconsejó revisar y reforzar invernaderos, medias sombras y otras estructuras, limpiar canales y desagües, evitar labores que dejen el suelo descubierto cuando existan pronósticos de lluvias intensas, controlar los sistemas de drenaje y riego, mantener despejados los caminos internos y consultar periódicamente los informes meteorológicos antes de planificar siembras, cosechas y otras tareas rurales.

