Por segunda ocasión, el presidente del Instituto Nacional de la Yerba Mate (Inym), Rodrigo Correa, canceló un encuentro que ya había sido acordado con productores del sector.
La reunión había sido fijada por el propio Correa tras coincidir en un evento con la vicepresidente de la Asociación de Productores Agropecuarios de Misiones (Apam), Karina Gural. Allí se estableció como fecha y lugar el miércoles 7 de octubre en la sede de la institución, en Posadas. Pese a que los productores enviaron en tiempo y forma la lista de asistentes requerida, este lunes recibieron la notificación de la suspensión.
“Nos llegó un mensaje del secretario del presidente del Inym avisando que la reunión se cancelaba por ‘otras actividades’ en su agenda”, explicó Gural.
Del encuentro iban a participar referentes de diversas entidades y zonas de Misiones: Antonio Franza (Asociación Civil de Productores Yerbateros y Tareferos del Alto Uruguay), Jorge Skripczuk (Impulso Yerbatero), Salvador Torres y Mabel Acosta (Movimiento Agrario de Misiones), Julio Petterson (Productores Yerbateros del Norte), Jorge Lizznielz (Jardín América), Karina Gural y Hugo Sand (Apam), y Oscar Klingbeil, Ramón Leonidas y Pedro Mulauka (Zona Centro).
Se trata del segundo desplante de Correa al sector. El antecedente ocurrió en febrero pasado, cuando faltó a una cita con más de un centenar de trabajadores en Aristóbulo del Valle.
Gestión en crisis
Este nuevo episodio se suma a los crecientes cuestionamientos hacia su gestión. Las sesiones de Directorio se encuentran paralizadas o sin quórum por diferencias internas —como el freno a las designaciones de Rosana Biale y Sebastián Prato—. Además, el Gobierno provincial, junto con los sectores productivo, cooperativo, secaderos y tareferos, rechaza de forma unánime su propuesta de ceder las funciones de registro y fiscalización al Senasa, advirtiendo que esto generaría mayor burocracia, costos adicionales y una grave pérdida de institucionalidad y trazabilidad.
Mientras tanto, los referentes del sector alertan que la actividad yerbatera, producto de la desregulación nacional, atraviesa su peor crisis en más de dos décadas, marcada por la caída en el ingreso de hoja verde a los secaderos, el endeudamiento, el abandono de chacras y una pérdida en la circulación económica regional estimada en más de $300.000 millones.

