Durante décadas, el tabaco fue una de las principales actividades productivas de muchas chacras de Arroyo del Medio. Con el paso de los años, numerosos productores comenzaron a incorporar con mayor protagonismo la ganadería, una actividad que hasta entonces estaba destinada al autoconsumo o a la venta ocasional de animales. El desafío dejó de ser simplemente criar ganado para pasar a desarrollar una producción más eficiente, capaz de generar ingresos estables y convertirse en uno de los pilares de la economía familiar. Ese proceso de reconversión implicó planificar de forma más eficiente para optimizar el uso de los recursos propios y pensar de que forma mejorar la producción.
Un relevamiento realizado sobre cerca de 60 establecimientos del municipio muestra que la mayoría de los productores dispone de entre 25 y 50 hectáreas y rodeos de 25 a 40 animales. Se trata de explotaciones familiares ubicadas en una zona con suelos pedregosos, con fuertes pendientes y limitaciones para la mecanización, donde además muchos productores continúan combinando la ganadería con otras actividades agrícolas para sostener los ingresos del hogar.
Mucho más que tener ganado
La mayoría de estas familias no comenzó de cero en la actividad. Los animales ya formaban parte de la chacra, pero el desafío primordial está puesto en transformar esa producción en un sistema más eficiente y rentable, capaz de ocupar un lugar central dentro de la economía familiar.
“Más allá de que hoy la ganadería está pasando por un buen momento, esta reconversión productiva se viene dando hace mucho tiempo en la zona. La demanda constante de carne, la factibilidad de comercializar en la zona y las características propias del terreno hacen que sea una alternativa muy importante para estos productores”, explicaron Ariel Marastoni y Demetrio Ferreyra extensionista de Inta Cerro Azul.

El diagnóstico permitió identificar que las principales limitaciones no pasan únicamente por la infraestructura o la disponibilidad de recursos económicos. También aparecen dificultades vinculadas a la planificación productiva, al manejo y al aprovechamiento de los recursos forrajeros, escasa subdivisión de potreros, problemas para garantizar agua durante todo el año para los animales y pocas reservas de alimento para afrontar el invierno. A esto se suma que cerca del 90% de los productores no dispone del capital suficiente para realizar inversiones importantes.
Frente a esa realidad, el trabajo de acompañamiento técnico se orientó a promover mejoras graduales y de bajo costo, priorizando aquellas prácticas capaces de generar cambios sostenibles en el tiempo.
Pequeños cambios, grandes transformaciones
Entre las acciones impulsadas se encuentran la división de potreros para mejorar el aprovechamiento de las pasturas, la incorporación de nuevas especies forrajeras con mayor producción, la confección de silos de sorgo y maíz como reserva para el invierno, el fortalecimiento de cañaverales y la construcción de tajamares para asegurar agua de calidad para los animales durante todo el año. A ello se suman capacitaciones sobre planificación en infraestructura, sanidad, reproducción, nutrición y utilización de pasturas.
Según Marastoni y Ferreyra, uno de los principales cambios observados es que los propios productores comenzaron a incorporar estas prácticas a partir de los resultados obtenidos. “Varios productores ya incorporaron nuevas pasturas, empezaron a generar reservas forrajeras, algunos hicieron silos de sorgo y maíz, otros reforzaron sus cañaverales y mejoraron las aguadas. Ellos mismos, al ver los beneficios que van teniendo estos cambios, se animan a incorporar nuevas recomendaciones e innovaciones”, destacaron.
El trabajo articulado con el municipio también facilitó el acceso a maquinarias para la construcción de reservorios de agua y la preparación de suelos destinados a nuevas pasturas o cultivos.

Organizarse para seguir creciendo
A medida que fueron compartiendo experiencias y resolviendo problemas comunes, surgió la iniciativa de conformar la primera Asociación Ganadera de Arroyo del Medio.
La propuesta nació de los integrantes del grupo, que comenzaron a visualizar las ventajas de trabajar de manera organizada para realizar compras y ventas conjuntas, acceder a capacitaciones y fortalecer las gestiones necesarias para el desarrollo de la actividad.
Más allá de los avances logrados hasta el momento, y el camino por seguir recorriendo, esta experiencia aborda un desafío complejo para muchas chacras misioneras: la reconversión productiva, que va mucho más allá de cambiar de actividad. Se trata de cambios complejos, que necesitan de la construcción de nuevas capacidades para planificar, tomar decisiones y gestionar los recursos disponibles. En ese camino, la asistencia técnica, el intercambio de experiencias entre productores y la organización colectiva aparecen como herramientas tan importantes como las mejoras incorporadas en los establecimientos para consolidar una ganadería más eficiente, rentable y sostenible en las pequeñas chacras misioneras.

