El sector tealero misionero enfrenta una crisis que encendió todas las alarmas. Así lo manifestó el titulo de Klimiuk infusiones, Renzo Klimiuk, quien reveló que las exportaciones de té sufrieron una caída del 18 por ciento durante el 2025. Argentina pasó de exportar 78 millones de kilos a apenas 63 millones, una baja que golpea a toda la cadena productiva.
Dicha situación genera preocupación porque el 90 por ciento de lo que se produce en el país tiene como destino el mercado externo, con Estados Unidos como principal comprador al concentrar el 70 por ciento de las exportaciones.

El empresario explicó que el problema central radica en la pérdida de competitividad. “Por la brusca actualización de costo en dólares que tuvimos en los últimos dos años para producir en Argentina, volvemos a ser caros al mundo y eso hace que perdamos mercado“, sostuvo a LT17 Radio Provincia de Misiones.
Competidores directos ganan mercado ante la crisis tealera nacional
De acuerdo al empresario, las políticas económicas nacionales hicieron que los costos se disparen en todos los rubros estratégicos. “Los factores principales que nos pegan de lleno son los costos energéticos para producir y elaborar el té. Tuvimos 300 por ciento, en dólares, de incremento en los últimos años”, detalló Klimiuk. “A esto se suman el combustible y la mano de obra, que afectan a productores, elaboradores y exportadores por igual”, sentenció.
La dificultad de trasladar esos incrementos al valor final complica aún más el escenario. “En un mercado commodity se ve bastante complejo trasladar estos costos que tuvimos ahora en un brusco aumento al precio del producto”, explicó. Mientras tanto, los competidores directos como Kenia, Sri Lanka, China e India producen muchísimo volumen con costos mucho más bajos.
“Son mercados que producen muchísimo volumen en té y tienen un costo para producir acompañado del Estado que le ayuda muchísimo con energía y la logística”, comparó Klimiuk. A eso se suma una mano de obra muy económica en esos países, lo que hace que tengan un té mucho más competitivo.
Argentina mantiene una ventaja en calidad y tecnología, pero eso no alcanza. “Si bien tenemos mucha tecnología y estamos avanzados en la elaboración del té, la actualización de los últimos dos años en los costos para producir se nos hace inviable”, lamentó.
El año pasado la situación ya mostró señales preocupantes. “Esto provocó que en 2025 terminamos casi en 60 días la zafra normal, se pararon las tolvas porque no había donde ubicar el té”, recordó. Cuando el productor abandona los teales y no realiza las tareas culturales que demandan para mantenerlos en condiciones, se genera una consecuencia en cadena: no ingresan divisas a la Argentina y los pueblos del interior pierden un motor económico fundamental.
“Cada vez estamos quedando menos en el sector”
Ante un escenario tan complejo, el sector reclama igualdad de condiciones para competir. “No tuvimos ni una sola quita de impuestos, tenemos más, y nos mandan a competir con el mundo”, cuestionó Klimiuk. Y agregó: “Está muy bueno que se compita y que busquemos libre mercado, pero con herramientas en igualdad de condiciones”.
El diagnóstico final es alarmante. “Cada vez estamos quedando menos en el sector, muchas empresas están cerrando, muchas empresas no abrieron directamente esta zafra y eso trae preocupación para toda la actividad”, sentenció. El té comparte el drama con la yerba mate, el tabaco, la mandioca y las pequeñas bodegas mendocinas, todas con la cadena de pago quebrada por falta de herramientas para competir a nivel mundial.

