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Tractorazo yerbatero contra la desregulación: “Hoy necesitamos 31 kilos de hoja verde para comprar un litro de gasoil”

La relación entre el precio de la hoja verde y el gasoil expone una de las principales dificultades del sector. Señalan que hoy se requieren unos 31 kilos de hoja verde para comprar un litro de combustible.

Tractorazo yerbatero contra la desregulación puerto Iguazú

La crisis económica que atraviesa a los pequeños productores yerbateros de Misiones volvió a ocupar el centro del debate a partir de las declaraciones de Jonas Peterson, productor yerbatero de la provincia y uno de los referentes que participa de la organización de una movilización hacia Puerto Iguazú. Es que durante el viernes, el presidente Javier Milei participará del cierre de la Convención Anual del Instituto Argentino de Ejecutivos de Finanzas (IAEF).

En esta línea, describió una fuerte pérdida de poder adquisitivo de los productores, cuestionó la desregulación del mercado yerbatero y reclamó la restitución de mecanismos que establezcan reglas de comercialización.

Jonas Peterson, productor yerbatero referente de la Provincia.

Uno de los datos centrales que expuso fue la relación entre el valor de la hoja verde y el precio del gasoil. Según sus números, al comienzo de la gestión de Javier Milei un kilogramo de yerba mate en planta permitía comprar aproximadamente un litro de gasoil, mientras que en la actualidad, según afirmó, se necesitan alrededor de 31 kilogramos de hoja verde para adquirir un litro de combustible.

Hoy necesitamos 31 kg y fracción para comprar 1 litro de gasoil”, sostuvo en Multimedios Génesis al explicar el deterioro de la relación entre el precio que recibe el productor y el costo de uno de los principales insumos de la actividad. La comparación, aclaró, toma exclusivamente el período de la actual gestión nacional y no busca establecer una comparación con gobiernos anteriores.

Milei llegará a Misiones para cerrar una convención empresarial, sin agenda de gestión prevista con Passalacqua.

Los principales reclamos planteados

A partir de las declaraciones, los principales puntos expuestos por Peterson se resumen en cinco ejes:

  • Restitución del INYM y recuperación de mecanismos de regulación para la actividad.
  • Reglas de juego y límites ante la concentración del mercado de materia prima.
  • Controles de calidad para la yerba mate.
  • Control del ingreso de yerba mate al país, con el objetivo de evitar efectos negativos sobre el mercado interno.
  • Mejores condiciones de comercialización y pago para los pequeños productores.

A estos reclamos se suma la preocupación por el aumento de los costos de producción y la pérdida de rentabilidad que, según el productor, afecta a las familias yerbateras.

Una relación de precios que, según el productor, cambió de forma drástica

Peterson aportó otros valores para describir la situación de las chacras. Señaló que, en un período anterior, el productor podía recibir entre 240 y 280 pesos por kilogramo de hoja verde en planta, mientras que el precio del litro de gasoil se ubicaba en valores similares.

Según explicó, en la actualidad el productor recibe aproximadamente 70 pesos por kilogramo de hoja verde en planta, una vez considerados determinados costos de la actividad, mientras que el litro de gasoil ronda los 2.500 pesos, según la estación de servicio.

Misiones cumple 100 años de cooperativismo agrícola y de identidad yerbatera

En otra comparación, Peterson indicó que hubo un momento en que la yerba mate alcanzó valores de alrededor de 400 pesos, mientras el gasoil se ubicaba entre 200 y 300 pesos por litro. En el escenario que describió, la yerba se ubica en torno de 240 a 250 pesos, mientras el combustible ronda los 2.500 pesos. “Bajó el precio de nuestro producto y aumentó el precio de nuestros insumos”, resumió.

El productor sostuvo que el deterioro no se limita al combustible. También mencionó aumentos en el costo de cosecha y cuestionó la situación de la corresponsabilidad gremial.

Reclamo por la restitución del Instituto de la Yerba Mate

Uno de los principales pedidos planteados por Peterson apunta a la recuperación de un esquema institucional que establezca reglas de juego para la actividad yerbatera.

Ante la posibilidad de que representantes del sector fueran recibidos por el Gobierno nacional, el productor planteó cinco ejes de discusión y colocó en primer lugar la necesidad de recuperar el rol del Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM). “Nos tienen que restituir el instituto, tiene que volver a haber una regla de juego”, afirmó.

El productor plantea que la estructura actual genera una posición desigual para los pequeños colonos.

Peterson consideró que el mercado presenta un elevado nivel de concentración y señaló que, según su estimación, dos o tres empresas concentran alrededor del 50% del mercado de materia prima de yerba mate, mientras que otras 86 o 87 empresas se reparten el resto.

Para el productor, esta estructura genera una posición desigual para los pequeños colonos y hace necesaria una institución que establezca límites y mecanismos de control. “Necesitamos reglas de juego, necesitamos un instituto que ponga equilibrio en la cuestión. Que ponga límites”, expresó durante la entrevista.

Controles de calidad e ingreso de yerba al país

El segundo eje planteado por Peterson fue el establecimiento de controles de calidad y una mayor supervisión sobre el ingreso de yerba mate al mercado argentino. Según su planteo, las importaciones pueden alterar el equilibrio del mercado interno y generar presión sobre el precio que reciben los productores locales. “Tiene que haber controles de calidad y que haya un control del ingreso de la yerba mate al país”, manifestó.

En ese sentido, cuestionó que grandes empresas puedan recurrir a la yerba importada en un contexto de bajos precios para los productores misioneros.

El planteo forma parte de un reclamo más amplio por una regulación que, desde la perspectiva expresada por Peterson, permita establecer condiciones de comercialización menos desfavorables para los pequeños productores.

Críticas a los plazos de pago

Otro de los puntos que generó cuestionamientos durante la entrevista fue la modalidad de pago a los productores. Peterson afirmó que los pequeños productores atraviesan una situación económica crítica y, a pesar de ello, deben afrontar plazos de cobro prolongados. “Los pequeños productores que estamos en quiebra, estamos cobrando una miseria, encima cobramos con cheque de 120 días”, sostuvo.

Según su descripción, la situación coloca al productor en una posición financiera desfavorable, ya que debe afrontar los costos de combustible, cosecha, mantenimiento y producción antes de recibir el dinero correspondiente por la venta de la materia prima.

“Los pequeños productores que estamos en quiebra, estamos cobrando una miseria, encima cobramos con cheque de 120 días”.

Peterson incluso planteó una inversión de la relación financiera entre productores e industrias: sostuvo que los colonos terminan financiando parte del circuito comercial de las empresas, en lugar de contar con mecanismos que les permitan afrontar sus necesidades inmediatas.

La discusión sobre las exportaciones y la llamada “teoría del derrame”

También se abordó uno de los argumentos que suelen aparecer en el discurso oficial: el crecimiento de las exportaciones de yerba mate y su supuesto impacto positivo sobre toda la cadena productiva. Peterson rechazó esa interpretación y sostuvo que el aumento de las ventas al exterior no se refleja de forma automática en el ingreso de los pequeños productores.

Como ejemplo, mencionó el caso de una empresa de la zona de Campo Ramón, según el contexto de la entrevista, y afirmó que una compañía que exporta la totalidad de su producción debería, bajo esa lógica, pagar un precio superior por la materia prima. “La famosa teoría del derrame no funciona en nuestra actividad y no va a funcionar nunca”, afirmó.

Su argumento apunta a diferenciar los resultados económicos de las empresas exportadoras de la realidad de los productores que entregan la materia prima. Para Peterson, el crecimiento de una parte de la cadena no garantiza por sí mismo una mejora en los ingresos del eslabón primario.

Una movilización hacia Puerto Iguazú

En ese contexto, un grupo de productores prepara una movilización desde Misiones hacia Puerto Iguazú, con tractores y camiones. Peterson explicó que la iniciativa busca generar una reacción dentro del propio sector y dejar planteado el reclamo ante las autoridades nacionales. “Queremos despertar a los productores mismos”, expresó.

Según detalló, los productores decidieron trasladar tractores sobre camiones debido a las dificultades que presentan algunas de las unidades para realizar un recorrido extenso por las rutas. La columna prevé utilizar la ruta nacional 101 en dirección a Iguazú. El grupo lleva además un documento destinado al presidente Javier Milei, con los reclamos del sector.

Llevamos un documento para presentarlo a Milei”, señaló Peterson. Aclaró que, una vez en Puerto Iguazú, los participantes definirán en una asamblea los pasos posteriores de la protesta.

Peterson afirmó que existe contacto con dirigentes y productores de diferentes puntos de la provincia y que la convocatoria no queda limitada a una sola localidad. Sin embargo, también reconoció que la situación económica dificulta el traslado de productores que viven más lejos de Puerto Iguazú. “Los productores que están más lejos, obviamente, es mucho más difícil”, explicó.

A esto se suma el estado de los camiones y la falta de recursos para afrontar el traslado. Desde la zona de Eldorado, según explicó, los productores realizarán una colecta para cubrir parte de los gastos de la movilización. Peterson indicó que su sector se encuentra a unos 70 kilómetros de Puerto Iguazú, lo que facilita el traslado en comparación con otras zonas de la provincia. Además de los productores, anticipó la presencia de trabajadores vinculados a la actividad yerbatera.

El antecedente de las protestas de comienzos de los 2000: “Íbamos mejorando despacito y hoy volvemos a caer”

Peterson vinculó la situación actual con las movilizaciones de productores de los años 90 y comienzos de los 2000. Durante la entrevista recordó las protestas realizadas en Posadas y afirmó que algunos de los productores que participaron de aquellas medidas hoy son personas mayores.

También recordó que muchos colonos poseen maquinaria antigua y mencionó su propia situación como ejemplo. “Yo tengo un tractor modelo 70 todavía”, afirmó. Según Peterson, solo una parte minoritaria de los productores pudo acceder a maquinaria más nueva, mientras que una gran cantidad mantiene tractores antiguos para sostener las tareas de la chacra.

El productor consideró que la actividad había logrado una mejora gradual en determinados períodos y manifestó preocupación ante una nueva pérdida de ingresos. “Íbamos mejorando despacito y hoy volvemos a caer”, expresó.

La preocupación por el futuro de los productores mayores

La crisis, según el relato de Peterson, también tiene una dimensión generacional. El productor manifestó preocupación por los colonos de mayor edad que podrían no alcanzar a recuperar una situación de mayor estabilidad económica. “Hay productores mayores que no van a ver un momento de mejoramiento de la actividad agropecuaria nuevamente”, sostuvo.

Su planteo no se limita a los ingresos actuales, sino que alcanza la continuidad de las familias dentro de la producción yerbatera. En ese punto, también cuestionó el discurso que plantea que los productores deben atravesar un período de sacrificio antes de obtener mejores resultados.

Tenemos trabajadores viviendo en Brasil, tenemos productores, hijos de productores viviendo en Brasil”, afirmó, como referencia a la salida de integrantes de familias vinculadas con la actividad.

Venta de chacras y pérdida de capacidad de las familias

Otro de los indicadores que Peterson utilizó para describir el escenario fue la cantidad de pequeñas propiedades rurales que, según afirmó, aparecen a la venta.

Si volvemos a tres años atrás, nos encontraba una pequeña propiedad en venta. Era muy raro encontrar una propiedad en venta. Hoy en todos los grupos de compra venta hay pequeña propiedad en venta”, señaló.

El productor sostuvo que los avisos de venta de chacras constituyen una señal visible de la dificultad que enfrentan algunas familias para sostener sus establecimientos. Aclaró que se trata de una observación que, según su percepción, puede comprobarse en los grupos de compra y venta de la provincia. “Los productores están vendiendo su chacra”, afirmó.

Familias que venden bienes para sostener los estudios de sus hijos

La situación económica también aparece, según el testimonio de Peterson, en las decisiones familiares. El productor contó que debe afrontar los gastos vinculados con la educación universitaria de sus hijos y relató que en su caso la situación actual lo lleva a vender bienes que tenía destinados a otros usos.

Terminamos vendiendo cosas que teníamos para uso nuestro”, explicó.

Peterson recordó además que él mismo tuvo que abandonar sus estudios universitarios durante la década de 1990 y señaló que procura evitar una situación similar para sus hijos. “A mí ya me pasó en los 90, tuve que abandonar la facultad. Hoy soy productor y no quiero que le pase a mis hijos”, expresó.

El testimonio expone así otro aspecto de la crisis: el impacto de la caída de los ingresos sobre las decisiones de las familias rurales y sus posibilidades de sostener la educación de las nuevas generaciones.

El pedido de diálogo con el Gobierno nacional

A pesar de sus críticas, Peterson dejó abierta la posibilidad de una reunión con funcionarios nacionales. Ante la consulta sobre una eventual recepción por parte del Gobierno, sostuvo que los productores no deben cerrar esa posibilidad.

No hay que romper nunca la posibilidad de algo”, manifestó. Sin embargo, señaló que en reuniones anteriores con representantes del Ministerio del Agro de la Nación la respuesta recibida, según su relato, fue que la desregulación no sería modificada.

La desregulación no se toca. Eso es ley, no se toca, el DNU no se toca”, afirmó al recordar las respuestas que, según dijo, recibieron en esos encuentros. Por eso, el reclamo actual busca colocar nuevamente en discusión el esquema regulatorio de la actividad y la relación entre productores, industrias y mercado.

Un reclamo que busca separar la discusión productiva de la política partidaria

Uno de los aspectos más reiterados por Peterson durante la entrevista fue su pedido de separar la discusión sobre la situación de las chacras de las disputas políticas. El productor cuestionó que quienes reclaman por la situación económica sean identificados automáticamente con una determinada corriente política.

Nosotros somos productores”, remarcó.

También pidió dejar de lado el “fanatismo político” para analizar los números de la actividad y las condiciones concretas en las que trabajan los colonos. Su posición, según explicó, parte de una comparación de precios y costos que considera desfavorable para el productor: menor valor de la hoja verde, mayores costos de combustible y cosecha, plazos de pago extensos y dificultades para sostener las explotaciones familiares.

Una movilización marcada por el reclamo económico

La movilización hacia Puerto Iguazú se presenta, de acuerdo con Peterson, como una expresión del malestar de un sector que considera que la actual estructura del mercado no garantiza condiciones suficientes para sostener la producción de pequeña escala.

El dato que el productor colocó como principal referencia resume buena parte de su planteo: un kilogramo de hoja verde ya no mantiene una relación cercana con el precio del gasoil, sino que, según sus cálculos, hacen falta 31 kilogramos o más para comprar un litro de combustible.

A partir de esa relación, Peterson describió una cadena de dificultades que incluye el precio de la materia prima, los costos de cosecha, los insumos, los plazos de pago, la concentración empresarial y la venta de pequeñas propiedades.

La movilización tendrá como uno de sus objetivos presentar un documento con los reclamos del sector ante el Gobierno nacional. Hasta el momento de la entrevista, no se había informado un resultado de esa gestión ni una respuesta oficial a los planteos formulados por los productores.

Por eso, el eje de la protesta queda planteado en términos concretos: recuperar reglas de juego, mejorar la relación entre precios y costos y garantizar condiciones que permitan a los pequeños productores continuar con la actividad yerbatera en sus chacras.

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