Los yerbales de la chacra Yemarí tienen casi un siglo de historia en Oberá. Plantados en 1920 por el abuelo de Diego Szust, hoy atraviesan un proceso de recuperación que combina tradición con innovación agroecológica. “Estamos en proceso de recuperación y todo de forma natural”, señaló el encargado, en una entrevista para el ciclo AgroTech de Canal Doce.
El establecimiento cuenta con la certificación del Sistema Único de Certificación Participativa de la provincia, lo que permite garantizar al consumidor que el producto proviene de un proceso agroecológico. “Eso hace que también el público conozca y esté seguro de lo que consume”, explicó Szust.
Para nutrir las plantas y fortalecer los suelos, en la chacra utilizan preparados naturales. Entre ellos, el fosfito elaborado a partir de huesos que aporta fósforo y calcio, la harina de roca rica en minerales, y el caldo ceniza que protege a los cultivos de insectos. Además, incorporan nitrógeno extraído de la cama de pollos, junto con microorganismos del monte, que devuelven vida al suelo.
El manejo agroecológico también incluye mantener el suelo cubierto con vegetación espontánea. Esa materia orgánica, al ser incorporada nuevamente tras el rolado o el corte, se transforma en nutrientes esenciales que fortalecen la microbiología del suelo y la absorción de las plantas.
“Se trata de revitalizar los suelos con lo más natural posible”, afirmó Szust. La experiencia de Yemarí demuestra que la agroecología no solo es viable en yerbales históricos, sino que también abre el camino hacia una producción sustentable y saludable en Misiones.

