En el norte provincial rubricaron un acuerdo que buscará transformar la matriz productiva para un sector trascendental como la producción de la yerba mate. En este caso, la Yerbatera Hoja Verde, del sirio Omar Kassab, y la Asociación Civil de Productores Yerbateros del Norte se asociaron para finalizar y poner en marcha el molino que los productores del norte venían construyendo, una obra que permitirá procesar 7 millones de kilos de yerba mate destinados a la exportación. El acuerdo busca consolidar la producción local y abastecer a un sector del mercado sirio.
“Será una alianza muy buena, porque ambos podemos aportar soluciones concretas para el sector”, expresó Omar Kassab, responsable de Yerbatera Hoja Verde, en diálogo con Canal Doce.

En la misma línea, Julio Peterson, presidente de la asociación, sostuvo que el convenio “va a traer prosperidad y crecimiento, no solo para nosotros, sino para todos los productores que integran la cadena”.
El molino, cuya construcción fue impulsada hace varios años por la Asociación Civil, será finalizado y operado por Yerbatera Hoja Verde, que aportará la experiencia técnica y logística para ponerlo en marcha.
Un acuerdo con proyección
El acuerdo prevé procesar 7 millones de kilos de yerba mate canchada por año en la primera etapa, con una proyección que podría duplicarse una vez que el molino alcance su capacidad plena. “La idea es crecer de manera progresiva, garantizando calidad y continuidad en la producción”, explicó Kassab.
Desde la Asociación, remarcan que el convenio no solo apunta al volumen, sino también a la calidad y la trazabilidad. “Queremos producir la yerba que demandan los mercados externos, cuidando cada paso, desde la chacra hasta el paquete final”, indicó Peterson.

En términos de impacto económico, el proyecto beneficiará directamente a productores y cooperativas del norte misionero, que serán los principales proveedores de materia prima. “Vamos a trabajar con la gente de la zona, con las cooperativas y los secaderos locales, para que los beneficios lleguen al productor”, subrayó Kassab.
La puesta en marcha del molino también tiene un propósito claro en materia de exportación: abastecer una parte del mercado sirio que hoy no puede acceder a la yerba por su alto costo. Kassab explicó que “actualmente, un kilo de yerba de buena calidad puesta en Siria cuesta alrededor de 4,50 dólares, y mucha gente no puede pagar ese precio”.

