La Justicia francesa cerró uno de los casos más conmocionantes vinculados al rugby argentino y condenó a Loïk Le Priol y Romain Bouvier a 26 y 19 años de prisión, respectivamente, por el asesinato del exjugador de Los Pumas Federico Martín Aramburú, ocurrido en París tras una pelea en un bar. La sentencia llegó en la etapa final del juicio por el crimen que sacudió al deporte argentino y que tuvo lugar durante la madrugada del 19 de marzo de 2022.
Además de las principales condenas, Antony Sorrentino, quien ayudó a Bouvier a escapar después del hecho, recibió una pena de tres años de prisión. Por su parte, Lyson Rochemir, expareja de Le Priol, fue condenada a tres años de prisión, aunque con suspensión de 30 meses.

Durante el proceso judicial, la Fiscalía sostuvo que los acusados no actuaron en defensa propia, como intentaron argumentar durante el debate, sino que persiguieron deliberadamente a Aramburú y a su amigo Shaun Hegarty después del altercado ocurrido dentro del local nocturno.
El fiscal Philippe Courroye fue particularmente duro en su alegato al describir a los imputados como “granadas sin seguro”, fascinados por la violencia, las armas y la simbología nazi. Según remarcó, esos elementos quedaron acreditados a lo largo de la investigación y del juicio.
También rechazó el planteo de la defensa sobre una supuesta agresividad de las víctimas. Por el contrario, recordó que Aramburú y Hegarty ya se habían retirado del lugar cuando los acusados subieron a un vehículo, los localizaron y abrieron fuego.
Las pruebas que llevaron a la acusación
Las cámaras de seguridad resultaron determinantes para reconstruir la secuencia del ataque e identificar a los responsables. Para la acusación, las imágenes demostraron que los agresores continuaron el conflicto una vez finalizada la pelea inicial y transformaron una discusión en un crimen.
Durante el juicio, Le Priol reconoció haber efectuado los disparos mortales que acabaron con la vida del exrugbier argentino, aunque insistió en que actuó en un contexto de defensa propia. Sin embargo, la Fiscalía consideró acreditado que los acusados buscaron a las víctimas y ejecutaron una acción deliberada.
Courroye definió a Aramburú como “un buen hombre” y “padre de familia”, además de resaltar que estaba completamente desarmado al momento del ataque.
Una persecución que terminó en tragedia
Después de abandonar un bar parisino, Aramburú caminaba hacia su hotel junto a Hegarty, amigo, excompañero y socio. En ese momento, un automóvil se detuvo a su altura y descendieron las mismas personas con las que habían protagonizado el enfrentamiento previo.

De acuerdo con la acusación, Bouvier disparó primero y luego Le Priol efectuó los tiros que provocaron la muerte de Aramburú, quien recibió los impactos y falleció en el lugar a los 42 años. Hegarty, en tanto, salió ileso pese a la violencia del ataque.
Con las condenas ya dictadas, la Justicia francesa dio por concluido un proceso que puso bajo la lupa la conducta de los acusados y reconstruyó minuto a minuto cómo una pelea nocturna derivó en el asesinato de uno de los exintegrantes más reconocidos de Los Pumas.

