La sede de la Conmebol en Luque, Paraguay, albergó este jueves el sorteo de la fase de grupos para las competiciones continentales de 2026. La ceremonia definió los calendarios y el tablero completo de una temporada que prometió emociones fuertes y rivalidades históricas en toda América del Sur. En este escenario, los dos clubes más grandes de Argentina conocieron sus destinos con suertes marcadamente opuestas para los próximos meses de competencia.
Boca Juniors, bajo la conducción técnica de Claudio Úbeda, regresó al máximo certamen continental tras su ausencia en la edición pasada. El azar ubicó al club de la Ribera en el Grupo D, una zona que los especialistas ya tildaron como “el grupo de la muerte”. El equipo xeneize deberá medirse contra Cruzeiro de Brasil, Universidad Católica de Chile y Barcelona SC de Ecuador. Estos clubes cuentan con una vasta trayectoria internacional, lo que convierte a este cuadrangular en uno de los retos más exigentes del torneo.

Además de la jerarquía de sus oponentes, el plantel de Úbeda enfrenta el desafío logístico de los traslados internacionales. El equipo recorrerá un total de 7.532 kilómetros en sus viajes de ida durante esta primera etapa de la Copa Libertadores. Los traslados incluyen visitas a Belo Horizonte, Santiago de Chile y la calurosa ciudad de Guayaquil. Esta acumulación de millas exigirá una rotación inteligente del plantel para mantener la competitividad en el ámbito local y el internacional.
Por su parte, River Plate afrontará la Copa Sudamericana 2026 con un panorama que, en los papeles, resulta más favorable. El conjunto dirigido por Eduardo Coudet integra el Grupo H junto a Red Bull Bragantino de Brasil, Blooming de Bolivia y Carabobo de Venezuela. A diferencia de otros años, el Millonario evitará los efectos de la altura boliviana al visitar Santa Cruz de la Sierra. No obstante, el trayecto geográfico será extenso, ya que el plantel de Eduardo Coudet viajará 8.745 kilómetros para enfrentar a sus rivales.

La logística de River incluye el viaje más largo de toda la fase para los equipos argentinos, con un traslado de 5.081 kilómetros hacia Venezuela. En contraste, la visita a Brasil representa el tramo más corto con 1.736 kilómetros de distancia. El “Chacho” buscará llevar a River lo más lejos posible en la Sudamericana, prioriza la eficacia ante rivales que parecen inferiores en jerarquía individual.

