El cierre de la empresa textil Emilio Alal dejó sin trabajo a más de 260 empleados y encendió la alarma en Corrientes y el nordeste argentino. La Federación Empresarial de Corrientes (Fecorr) advirtió que la pérdida no se limita a los puestos directos y que alcanzará a proveedores, servicios y comercios. El hecho ocurrió en las plantas de Goya y Villa Ángela, Chaco, en un contexto de crisis del sector textil.
La firma, con más de 100 años de trayectoria, fue durante décadas un pilar del empleo industrial en la región. Su salida del mercado profundiza un escenario de deterioro laboral que ya afecta a distintas economías del interior del país.

Desde la Federación Empresarial de Corrientes expresaron su preocupación por el impacto social y productivo que deja el cierre. Señalaron que la actividad de Alal sostenía una extensa red de empleos indirectos vinculados a la cadena productiva local. Proveedores de insumos, empresas de servicios y comercios dependían de su funcionamiento.
Además, remarcaron que la pérdida de una empresa histórica golpea con mayor fuerza a ciudades donde el empleo industrial cumple un rol central. En Goya, la textil fue durante generaciones una fuente de trabajo estable y un factor de contención social. Por eso, el cierre genera consecuencias que trascienden lo estrictamente laboral.
Fecorr vinculó la situación de Alal con la crisis que atraviesa la industria textil a nivel nacional. Según el diagnóstico empresario, la manufactura enfrenta crecientes dificultades para sostener la producción y el empleo. En ese marco, la desaparición de una PyME centenaria expone problemas estructurales del entramado industrial del interior.
Desde el sector advirtieron que la pérdida de fábricas no solo implica menos puestos de trabajo. También significa la erosión de capacidades productivas acumuladas durante décadas. “Cuando se pierde una fábrica, no se pierden solo empleos: se pierde historia, saber hacer y arraigo”, indicaron fuentes empresarias.
La Federación Empresarial de Corrientes manifestó su solidaridad con los trabajadores despedidos y sus familias. También acompañó a la comunidad de Goya, que enfrenta ahora un escenario social y económico más complejo. Destacaron, además, el compromiso de los operarios que durante años sostuvieron la producción y aportaron al desarrollo regional.
Por último, la entidad reiteró la necesidad de generar condiciones que permitan sostener el empleo y fortalecer la actividad industrial en la provincia. Alertaron que, sin políticas que respalden a la producción, el cierre de empresas y la destrucción de puestos de trabajo podrían profundizar en el corto plazo.

