En un escenario económico atravesado por la apertura comercial, la industria argentina enfrenta un momento de fuertes tensiones y desafíos estructurales. Mientras algunos sectores comienzan a mostrar signos de recuperación, otros continúan golpeados por los altos costos, la presión impositiva y la incertidumbre sobre el rumbo de las reformas pendientes. En ese contexto, el análisis de la especialista en comercio exterior Yanina Lojo aporta claves para comprender el presente y las perspectivas de la actividad industrial de cara a 2026.
Según explicó en diálogo con Canal Doce, hoy todas las empresas, tanto las que venden en el mercado interno como las que buscan salir al mundo, comparten un mismo desafío central: “El principal desafío es lograr bajar el costo argentino”, afirmó, y señaló que sin ese cambio estructural será muy difícil obtener resultados sostenidos.
En ese sentido, planteó que uno de los puntos donde es necesario trabajar con mayor profundidad es la carga tributaria, ya que la presión impositiva actual limita la capacidad de las empresas para crecer, invertir y generar empleo. Para Lojo, allí existe una oportunidad concreta de mejorar rápidamente las condiciones del sector productivo.
El tropiezo de la industria
Al referirse al comportamiento reciente de las importaciones, la especialista llevó tranquilidad frente a algunos indicadores que generaron preocupación en la industria. Si bien reconoció que en el último mes se observó una caída interanual del 4,1% en bienes intermedios, piezas y accesorios para bienes de capital, aclaró que ese dato aislado no refleja la tendencia general.
Al analizar el acumulado de 2025, explicó que los bienes intermedios muestran un crecimiento del 8,2%, las piezas y accesorios del 17% y los bienes de capital una suba del 55%, lo que evidencia un proceso de normalización más que un freno de la actividad.
En ese marco, Lojo consideró que la baja puntual registrada en noviembre responde más a factores estacionales y a la incertidumbre generada durante el período electoral de septiembre y octubre que a un cambio profundo en la forma en que las empresas encaran sus procesos productivos.
Deudas y estabilización
No obstante, admitió que existen sectores que comenzaron procesos de reconversión, ya sea en etapas de producción o mediante la incorporación de tecnología, lo que en algunos casos implica una menor necesidad de mano de obra. “Eso es real y puede impactar en algunos sectores”, sostuvo, aunque aclaró que no se trata de una situación generalizada en toda la industria.
La especialista también contextualizó los datos actuales dentro de una serie más larga. Recordó que 2024 fue un año en el que las importaciones cayeron de manera significativa y que recién hacia fines de ese período comenzó una recuperación.

Explicó que, tras un 2023 muy complejo, muchas empresas debieron destinar gran parte del 2024 a pagar deudas acumuladas y a reducir stocks, en un escenario de baja demanda. Recién hacia finales de ese año y durante 2025 empezó a verse una normalización, aunque todavía con volúmenes de importación por debajo del promedio histórico del país y bajos en relación con el PBI si se compara con economías similares.
La reforma laboral
Finalmente, Lojo se refirió al impacto en el empleo y a las perspectivas para 2026. Consideró que el factor decisivo será la implementación o no de una reforma laboral, a la que definió como un posible punto de inflexión.
“La reforma laboral puede potenciar que algunos sectores incorporen e incluso formalicen empleados”, afirmó, y agregó que ese proceso debería ir de la mano de una reforma impositiva y, a más largo plazo, de mejoras en la infraestructura.
Para la especialista,sólo un abordaje integral permitirá cerrar el círculo de la reducción del costo argentino y generar condiciones más estables para la industria y el empleo.

