El empresario mercantil y expresidente de la Cámara de Comercio e Industria de Posadas, Carlos Beigbeder, trazó un panorama crítico sobre el presente del consumo y la situación de los comercios en Misiones. El comerciante afirmó que la caída de ventas se siente desde el cambio de Gobierno nacional y se profundizó durante los últimos meses.
Según explicó, como distribuidor de productos de consumo masivo puede “palpar” antes que otros sectores las tendencias de compra. En ese sentido, señaló que la baja comenzó “desde que asumió Milei para este lado”, y que se observa tanto en zonas de frontera como en supermercados del interior donde “la caída se viene sosteniendo a lo largo del año”.
Caída de primeras marcas y salto a segundas opciones
Beigbeder repasó el comportamiento del consumo en rubros esenciales y dio ejemplos concretos. Dijo que incluso productos reconocidos, como los de la marca Natura, registran una baja porque “a la gente no le alcanza”. Frente a ingresos que no acompañan la inflación, aseguró que los consumidores migran a segundas y terceras marcas para abaratar gastos.
“El ajuste pasa primero por las marcas”, explicó a la par que detalló que ante los recortes en el presupuesto familiar, lo que primero se elimina son los consumos considerados superfluos, pero luego “el eslabón de ese ajuste es el producto que te llevás a la panza”. Mencionó que incluso en bebidas gasificadas “se vende más Manaos que Coca-Cola”, no por preferencia sino por necesidad.

El impacto en artículos de limpieza también es significativo. Según Beigbeder, los consumidores reemplazan marcas tradicionales por alternativas más económicas debido a que esos productos “se negocian más que lo que uno se lleva a la boca”. En el caso de afeitadoras o jabones, aseguró que “se vende la de bajo precio, la descartable”, porque los repuestos se volvieron inaccesibles.
En paralelo, señaló un cambio en los hábitos: muchas personas comenzaron a volver a cocinar en casa, hacer pan o reemplazar directamente ciertos alimentos por alternativas más baratas.
Cierre de comercios y cheques rechazados: “Las cosas no están bien”
El empresario sostuvo que la crisis ya golpea directamente al sector privado y quelos comercios “caen como moscas”, en referencia a la cantidad de bajas registradas en distintos municipios. Afirmó que la señal más clara del deterioro es el aumento de cheques rechazados: antes correspondían a terceros, pero ahora “es el cheque propio el que está viniendo rechazado”. Indicó que esto ocurre desde hace cuatro o cinco meses y que “tiende a acentuarse, no a mejorar”.
La situación generó que su empresa también tuviera que reducir personal. “Yo tuve que despedir gente”, admitió, y explicó que antes de llegar a ese punto ya habían achicado gastos, apagado camiones y colocado paneles solares para disminuir costos. De todos modos, no alcanzó.
Segun aclaro a Canal 6, cada despido “es un agujero en el estómago”, no solo por la carga emocional y económica, sino porque esas personas probablemente queden sin trabajo formal y terminen aumentando la demanda sobre el Estado.
Caída de ventas y reducción de mercadería
Para graficar la brusca merma del consumo, Beigbeder contó que, por ejemplo, un cliente que antes adquiría diez cajas de fernet ahora compra apenas dos. Según contó, esta reducción se replica “en todos los rubros”. Incluso en sectores donde se observan leves repuntes, como carne o lácteos, aclaró que se trata más de incrementos en precios que en volumen.
Señaló que su empresa cayó “más del 30%” en facturación y que el problema central es la falta de capacidad de compra de los clientes. Consultado por las herramientas financieras, consideró que los programas Ahora “ayudan pero no solucionan”. Explicó que permiten liberar dinero para destinar a alimentos, pero que la raíz del problema es que “cada colaborador debería cobrar más, no menos”, algo que hoy no ve posible.

Además, cuestionó las tasas de interés de las tarjetas de crédito, indicando que pagar solo el mínimo “es como te dan una pala y el único lugar para ir es hacia abajo”. Beigbeder fue tajante al desligar de Paraguay o Brasil los problemas del comercio local. “La culpa de cómo estamos no se la podemos atribuir a ningún otro país”, afirmó, y señaló que los desequilibrios de precios y la presión impositiva son responsabilidad de la dirigencia y de los propios argentinos.
Frente al futuro cercano, expresó preocupación al decir que teme por los próximos meses y que la normalización económica llevará tiempo. “Nos vamos a tener que readaptar”, señaló, aunque reconoció que la situación actual “no es agradable para nadie”.

