Debido al complejo escenario económico nacional, la caída generalizada del consumo se vuelve cada vez más visible. Misiones no es la excepción y las advertencias surgen desde distintos sectores. Las declaraciones de Antonio Acosta, secretario general de UTHGRA Posadas (Unión de Trabajadores del Turismo, Hoteleros y Gastronómicos de la República Argentina), retratan el impacto en el turismo, la gastronomía y la hotelería.
En diálogo con Canal Doce, el dirigente describió un escenario de freno económico, menor circulación de dinero y ajustes prolongados, con efectos directos en el empleo y en la actividad comercial.
“No hay dinero”
Acosta definió el contexto como “muy desfavorable en todo sentido” y explicó que la baja del consumo se expresa de forma cotidiana. “Lo que uno vive en el día a día realmente preocupa; el consumo es lo que más vemos como algo que no estábamos acostumbrados”, afirmó. Señaló además que la situación golpea tanto a la actividad privada como a la economía regional, que sostenía mejores niveles de movimiento.
Según el dirigente, la provincia —tradicionalmente más activa que otras del Norte— también enfrenta una desaceleración marcada: “Misiones estaba muy bien, producía, incluso importaba. Ahora se siente la crisis porque no hay dinero y la gente no se mueve”.
Golpe al turismo
Acosta remarcó que la llegada de turistas externos también retrocede: “Ni paraguayos ni brasileros vienen porque no les conviene”, aseguró. A esto se suma la caída del turismo a nivel nacional: “La gente del centro del país, que siempre consume turismo, también redujo sus viajes”.
Asimismo, detalló que registró poca afluencia y cancelación de reservas, lo que encendió alarmas en hoteles y restaurantes. Aun así, destacó que congresos, simposios y encuentros deportivos sostienen parte de la actividad: “Esos eventos nos dan una bocanada de oxígeno”.
Comercio en retroceso y recortes
El panorama se replica en otros rubros. “Muchos negocios están reduciendo personal y en algunos casos hay despidos”, señaló. Mencionó que esto afecta a madereras, serraderos, comercios y supermercados, todos atravesados por costos fijos difíciles de afrontar sin ventas: “Si no hay consumo, ¿cómo se hace?”, sostuvo.
En cuanto al empleo en su sector, admitió que la caída empezó antes: “La gente que trabajaba horas extra o en puestos eventuales ya no está. Se trabaja con el personal permanente y con reducción horaria para evitar despidos”.
Endeudamiento y menor uso de tarjetas
El dirigente también advirtió sobre el deterioro financiero de los hogares: “El propio Banco Central informa que la población está más endeudada, con préstamos y tarjetas de crédito”.
Según Acosta, este fenómeno reduce aún más los recursos disponibles para compras básicas y afecta de forma directa al consumo gastronómico.
Expectativas y preparación para una eventual recuperación
Aunque el panorama es complejo, Acosta resaltó un punto positivo: la capacitación del personal. “Estamos formando a nuestra gente para cuando el país se reactive; vamos a tener mano de obra calificada”, subrayó.
La síntesis que dejó su análisis determinó que la baja del consumo avanza junto a una recesión laboral, mientras empresas y trabajadores ajustan sus operaciones para resistir a un escenario de fuerte contracción económica.

