El consumo de carne vacuna muestra una caída sostenida en lo que va de 2026, en un escenario marcado por el aumento de precios y la pérdida del poder adquisitivo. Frente a esta situación, los comerciantes del rubro comenzaron a implementar estrategias como combos y cortes accesibles para sostener las ventas y ofrecer opciones a los clientes.
En diálogo con LT 17 Radio Provincia de Misiones, el propietario de Emiliano Autoservicio, Germán Olivera, explicó que la baja en el consumo de carne vacuna se vincula directamente con los incrementos registrados en los últimos meses. “Bajó mucho el consumo de carne vacuna. Hemos tenido un incremento importante desde principio de año y eso lleva a que el consumidor opte por otras opciones”, señaló.
En ese sentido, destacó que creció la demanda de carnes alternativas como el cerdo y el pollo. “Ante el incremento constante de carne bovina, sube el consumo de carne porcina y avícola, más que nada por los costos”, indicó. Según precisó, si bien todos los productos registraron subas, el cerdo es el que mantiene una mayor estabilidad en comparación con el año anterior.
Para hacer frente a este escenario, desde el comercio buscan mantener precios accesibles con márgenes reducidos. “Tratamos de marginar lo mínimo para tener un precio accesible y que el cliente pueda seguir comprando carne vacuna”, explicó Olivera, quien remarcó que el objetivo es sostener el consumo en un contexto adverso.
Los combos: una opción accesible
Entre las estrategias, se destacan los combos promocionales en distintos tipos de carne. Por ejemplo, mencionó ofertas como dos kilos de chuleta de cerdo por 15.000 pesos, tres kilos de patamuslo de pollo por 12.000 pesos, y cortes vacunos como paleta, aguja o chuleta en presentaciones de poco más de dos kilos. También se ofrecen opciones como costilla vacuna en promoción a 15.000 pesos.
El comerciante señaló que, si bien el gusto por el asado se mantiene, el consumo depende cada vez más del ingreso disponible. “El gusto no modifica, lo que modifica es el poder adquisitivo”, afirmó. En esa línea, explicó que durante los primeros días del mes, cuando hay mayor liquidez, los clientes compran cortes tradicionales como costilla o vacío, pero hacia fin de mes optan por alternativas más económicas.
“Por ahí el tercer domingo ya no alcanza para el asado y se eligen otras comidas como pastel de papa o pollo”, ejemplificó. De esta manera, el comportamiento del consumo refleja el impacto de la situación económica, que obliga a las familias a ajustar sus hábitos sin resignar completamente sus preferencias.

