En Argentina, el precio del combustible está sujeto a variables globales y locales. Aníbal Blasco, licenciado en Comercialización y economista, explica que las modificaciones responden al nuevo esquema de YPF vigente desde mediados del año pasado. La política de precios considera tres grandes variables: dólar, impuestos y precio internacional del petróleo. A ese cálculo se suma un sistema automático que ajusta los valores hasta dos veces por día en todas las estaciones del país.
Blasco señala que “lo que puede pasar es que el precio del barril del petróleo, con toda la geopolítica que vimos con lo ocurrido en Venezuela, está a la baja. El dólar mayorista desde el lunes hasta hoy también dio a la baja”. Agregó que, por eso, dentro de YPF existe “un llamado de alerta” de que el precio del combustible podría acomodarse hacia abajo en los próximos días, aunque todo dependerá de la variación del impuesto al combustible y al dióxido de carbono.
En términos simples: aunque el barril se cotice más barato —en parte por fenómenos como la crisis en Venezuela que alteró producción y exportaciones— esa baja no siempre se transfiere directamente al surtidor. La razón es que hay otros factores, especialmente los impuestos y el tipo de cambio, que empujan el precio hacia arriba.
Variables clave que explican el precio
- Precio internacional del petróleo: representa una parte relevante del costo base del combustible. Su caída debería, en teoría, reducir el precio final. Sin embargo, en la práctica, esa proporcionalidad no siempre se observa inmediatamente en el surtidor.
- Dólar y tipo de cambio: dado que gran parte del valor de los combustibles se atiene al dólar oficial o mayorista, las variaciones en la moneda impactan directamente en el precio. Incluso una baja del dólar puede empujar una revisión de precios hacia abajo.
- Impuestos (ICL y CO2): en Argentina, los impuestos al combustible y al dióxido de carbono forman una parte significativa del precio final, y su ajuste trimestral puede subir o moderar los precios al consumidor.
El micropricing: otra pieza del rompecabezas
Blasco explica que YPF aplica un micropricing automático que puede variar precios hasta dos veces por día. Este esquema hace que los cambios sean más frecuentes y dependan de algoritmos que ponderan dólar, impuestos y crudo internacional.
En regiones como el NEA, el precio final del combustible suele ser entre 10% y 20% más alto que en otras jurisdicciones, en parte por la periferia geográfica. Misiones, por ejemplo, muestra precios diferenciales por su lejanía de los grandes centros de distribución.
¿Por qué a veces no baja el precio aunque el petróleo caiga?
A nivel global, se ha observado que incluso cuando el crudo se desploma, los impuestos y otros costos locales pueden frenar o neutralizar esa baja en el surtidor final. En otros países, una caída del petróleo de casi 20% solo se reflejó en una reducción de 1% en la nafta, por la elevada carga impositiva.
En Argentina, la realidad es similar: los combustibles no bajan automáticamente con el petróleo, porque el cálculo incluye varios componentes que pesan tanto o más que la cotización internacional.
Lo que viene según los expertos
Blasco sugiere que, si el petróleo sigue estable a la baja y el dólar no se dispara, “el precio del combustible el fin de semana o a inicios de la semana que viene podría acomodarse un poco hacia abajo”. Todo, insiste, dependerá de cómo evolucionen los impuestos al combustible y al dióxido de carbono.

