La desregulación del mercado, sumado a la política de ajustes y a los aumentos de los insumos, deja a los productores de yerba mate en una situación límite. Así lo describe el ingeniero Denis Bochert, productor y referente del sector, quien advierte que el escenario actual “es muy complicado” y que el impacto de las decisiones nacionales se siente cada vez con más fuerza en Misiones.
En diálogo con Canal Doce, Bochert explicó que la eliminación de regulaciones dejó al mercado “sin un valor razonable para vender la producción”. Señala que, mientras los costos aumentan de manera sostenida, el precio de la hoja verde permanece congelado y detalla que los productores se enfrentan a un desequilibrio que se agrava mes a mes: los insumos suben, la yerba no. Esa ecuación, describe, está llevando al sector a una crisis estructural.
Uno de los golpes más fuertes proviene del combustible. El productor afirma que el aumento semanal repercute de forma inmediata en todo el proceso productivo. “Todas las labores de la chacra dependen del combustible”, señala, mencionando desde las guadañas hasta el uso del tractor o la aplicación de fertilizantes. De manera indirecta, remarca que este incremento sostenido está devorando la rentabilidad: sin un precio que acompañe, los productores “no ven ninguna esperanza de aumento”.
Los pequeños productores de yerba mate
El panorama se vuelve aún más crítico para los pequeños productores. Bochert describe que muchos de ellos realizan personalmente las tareas de mantenimiento, y ahorran en mano de obra, pero aun así no pueden afrontar los costos básicos. Cuando el dinero no alcanza para comprar combustible, “se empieza a dejar de hacer lo imprescindible”. El ingeniero explica que se reduce la limpieza de la chacra, se postergan labores clave y, con ello, los yerbales comienzan a deteriorarse.“El productor va y limpia como puede para cosechar, pero se va quedando atrás”, resume.
A esto se suma la decisión reciente de no avanzar con la zafriña (cosecha de verano), un síntoma claro del nivel de tensión que atraviesa el sector. Sin señales de diálogo ni respuesta desde el Gobierno nacional, la preocupación por 2026 aumenta. Bochert ve un inicio de año “muy complejo”.

Por un lado, reconoce que existe un grupo de productores que propone no iniciar la zafra para intentar restringir la oferta y mejorar los valores: “Podría servir para mejorar un poco la situación”. Sin embargo, del otro lado están quienes no pueden esperar: los que necesitan cosechar para pagar costos de energía, impuestos o deudas acumuladas.
Ese choque de necesidades desemboca, como él mismo describe, en una “pelea de pobres contra pobres”. Sin una política clara que acompañe al sector, la fragmentación interna se profundiza y la crisis avanza. Mientras la hoja verde continúa sin actualización y los costos siguen escalando, el sector yerbatero entra en la antesala de un año decisivo. Bochert lo resume con crudeza: hoy, producir yerba mate es cada vez más caro y venderla no alcanza.

