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Written by 5:55 pm Economía

El deterioro económico se profundiza en todo el país con el cierre de empresas y la caída del empleo

En los últimos dos años, cerraron 23.000 empresas y se perdieron más de 300.000 empleos en el país. En Misiones se registró el cierre de 895 empresas y la pérdida de 11.688 empleos.

La economía argentina atraviesa un escenario de fuerte contracción que ya se refleja con claridad en los datos oficiales. En los últimos dos años, cerraron 23.000 empresas y se perdieron más de 300.000 empleos registrados, según estadísticas difundidas por la Superintendencia de Riesgos del Trabajo.

Las cifras corresponden al período comprendido entre diciembre de 2023 y diciembre de 2025, y muestran un deterioro sostenido de la actividad económica. De acuerdo con los registros, el año 2024 fue el más crítico en términos de cierres, aunque la tendencia negativa continuó durante 2025 sin señales de recuperación.

El impacto no distingue tamaño ni rubro: las estadísticas contemplan desde pequeños comercios hasta grandes empresas, siempre que cuenten con empleados registrados. En ese marco, el cierre de firmas implica no sólo la pérdida de puestos de trabajo, sino también una caída directa del consumo y de la actividad económica en general.

Este proceso tiene un efecto en cadena. Menos empresas activas significan menos salarios en circulación, lo que reduce el poder de compra de las familias y golpea de lleno al comercio. La situación se percibe en el día a día, con dificultades crecientes para afrontar gastos básicos como alimentos, servicios o combustible.

Misiones no se salva de la crisis 

En la provincia de Misiones, el impacto también es significativo. En el mismo período se registró el cierre de 895 empresas y la pérdida de 11.688 empleos formales, lo que refleja que la tendencia nacional se replica a nivel regional.

El escenario económico combina varios factores que se retroalimentan: caída del consumo, aumento de costos y menor circulación de dinero. La reducción del poder adquisitivo limita las ventas, lo que afecta a los comercios y termina derivando en cierres o recortes de personal.

A esto se suma el impacto de la apertura de importaciones en algunos sectores, especialmente en la industria textil, donde se registraron despidos y cierres de empresas. Este fenómeno también genera un efecto arrastre sobre otras actividades vinculadas.

El resultado es un círculo difícil de revertir: menos empleo implica menor consumo, lo que a su vez profundiza la caída de la actividad económica. Incluso sectores cotidianos, como pequeños comercios de barrio, se ven afectados por la reducción de ingresos de sus clientes.

Fragilidad económica 

Otro dato que agrava el panorama es que, pese al ajuste económico nacional, la inflación continúa siendo un problema. Con varios meses consecutivos de suba de precios, el encarecimiento del costo de vida sigue erosionando los ingresos y dificultando la recuperación del consumo.

En perspectiva, los números actuales incluso superan los niveles observados durante la pandemia en términos de cierre de empresas, aunque en aquel contexto existían mecanismos de asistencia estatal que amortiguaban el impacto.

Así, la economía argentina enfrenta un escenario complejo, donde la combinación de ajuste, inflación y caída del empleo configura un panorama de alta fragilidad para empresas y trabajadores en todo el país.

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