En medio de la disputa entre el presidente Javier Milei y el sector industrial por la apertura comercial, el empleo y la competitividad, un aspecto clave quedó relegado del debate: el impacto que tienen las importaciones sobre los precios que pagan los consumidores en las góndolas.
El Gobierno sostiene que abrir la economía no sólo ayuda a bajar la inflación sino también los costos. Según ese enfoque, la mayor competencia externa presiona a las empresas locales y termina moderando los precios. “La apertura económica permite acceder a bienes de mejor calidad a menor precio”, afirmó Milei ante el Congreso al defender su política comercial.

Un estudio del economista Santiago Cerutti buscó comprobar ese planteo a partir de datos concretos. El trabajo cruzó información de precios de supermercados registrados en el Sistema Electrónico de Publicidad de Precios Argentinos con registros de importaciones que incluyen empresa, producto, país de origen y volumen comprado.
El análisis, basado en más de 20.000 millones de observaciones de precios, permitió construir cerca de 300 subcategorías de productos para comparar la evolución de los valores en góndola con la dinámica de las importaciones.
Barreras comerciales
A grandes rasgos, la conclusión es que la flexibilización de las barreras comerciales desde diciembre de 2023 tuvo un efecto visible. En los sectores más expuestos a productos importados, la mayor competencia contribuyó a moderar los aumentos de precios, con diferencias que pueden llegar hasta un 10%.
El estudio también detectó que, tras la apertura, crecieron los volúmenes importados y la cantidad de empresas que participan del mercado. Para Cerutti, ese punto es clave. “La apertura no sólo facilita las importaciones sino la competencia con la entrada de nuevos actores, y ese es el mecanismo que impulsa que se disciplinen los precios”, explicó.
Los datos muestran una relación clara: las categorías con mayor incremento en el número de importadores fueron también las que registraron menores subas de precios. Según el análisis, un aumento del 10% en la cantidad de importadores se asocia con 0,66 puntos porcentuales menos de crecimiento en los precios minoristas.
Dos ejemplos ilustran la tendencia. En el caso de las pastas, donde se duplicó el número de importadores, los precios subieron por debajo del índice general de alimentos. En cambio, en mantecas y margarinas —donde la cantidad de importadores cayó— los precios aumentaron por encima del promedio, mostrando cómo la competencia externa puede reflejarse directamente en la góndola.

