El cierre de la planta de Fate en San Fernando sacudió al sector industrial argentino y encendió señales de alerta en la cadena productiva del neumático. Apenas horas después de confirmarse el cese de la producción, trascendió una operación clave dentro del grupo empresario: la venta de una fracción del predio de Fate Aluar, compañía de aluminio que integra el mismo conglomerado.
La transacción fue formalizada el 13 de febrero y comunicada a la Comisión Nacional de Valores. El monto asciende a US$ 27 millones e involucra 12,7 hectáreas del terreno que Aluar ya ocupaba como locataria.

En el texto enviado al regulador, la empresa de aluminio precisó: “La operación comprende una superficie vinculada actualmente a instalaciones que ocupa Aluar en su carácter de locataria y no afectan el área productiva de las instalaciones de Fate”.
Aunque formalmente la venta no interfiere con el área productiva de la fábrica de neumáticos, en el mercado la lectura fue otra. La transferencia del terreno aparece como un indicio fuerte de que la decisión de cerrar la planta es definitiva, aun cuando rige una conciliación obligatoria dictada por el Ministerio de Trabajo.
La compañía había anunciado la semana pasada el cese de sus operaciones, lo que impacta directamente en unos 920 trabajadores. La instancia de conciliación buscaba abrir un canal de negociación, pero el movimiento inmobiliario refuerza la percepción de que no habrá marcha atrás.
El financiamiento de las indemnizaciones
Fuentes del sector industrial señalaron que la inyección de fondos derivada de la venta podría destinarse a cubrir parte de las indemnizaciones. En otras palabras, el proceso de pago ya estaría decidido e incluso implementado en su tramo más sensible: el financiamiento, en este caso intraempresarial dentro del grupo.
Desde esta perspectiva, el período de conciliación tendría un desenlace previsible. Las probabilidades de que la firma retome la producción serían prácticamente nulas, más allá de los canales formales abiertos con el gremio.
La situación se da pese a la existencia de un convenio con el Sindicato Único de Trabajadores del Neumático (SUTNA), que representaba al sector y que contemplaba evitar despidos hasta junio de este año. Ese acuerdo había sido firmado un año atrás, en un contexto político y económico distinto.
“Madanes viene perdiendo plata hace mucho con FATE y todos los meses ponía plata de su bolsillo. Ahora ya no tiene más sentido”, afirmó una fuente involucrada en la crisis de la fábrica.
Un mercado adverso para Fate
La planta estaba produciendo menos de 2.000 neumáticos por mes, lo que representaba menos del 30% de su capacidad instalada. En un mercado donde los productos importados avanzaron con fuerza, la estructura de costos locales quedó en clara desventaja. En ese escenario, el impacto en proveedores y talleres se suma a una dinámica ya compleja para la industria.
El prolongado conflicto entre la empresa y el SUTNA por condiciones laborales y aumentos salariales había tensado la relación en los últimos años. La conciliación obligatoria intentó descomprimir la situación, pero la venta del predio refuerza la idea de que el cierre no es una medida transitoria.

En contraste con la situación de Fate, Aluar consolida su posición. Es la única productora de aluminio primario del país y exporta gran parte de su producción. Con la compra de las 12,7 hectáreas, garantiza la continuidad de sus operaciones en San Fernando, donde ya funcionaban instalaciones vinculadas a su actividad.
El comunicado remitido a la Bolsa subrayó que la adquisición no afecta el área productiva de FATE, aunque la planta de neumáticos ya había anunciado su cierre. En los hechos, la operación aparece como un movimiento destinado a blindar los activos de Aluar y aislarla de la crisis de su empresa hermana dentro del grupo controlado por Javier Madanes Quintanilla

