Tras más de un año de suspensiones periódicas, General Motors pondrá fin a partir del 19 de agosto al esquema de inactividad que afectaba a su planta de Alvear, en la provincia de Santa Fe. Sin embargo, el regreso a la producción continua no implica una reactivación plena del empleo: la jornada laboral se reducirá de nueve a seis horas diarias.
El nuevo régimen fue acordado con el Sindicato de Mecánicos y Afines del Transporte Automotor (SMATA) como alternativa para evitar una nueva ola de despidos, en un contexto de fuerte retracción de la industria automotriz. Antes de la puesta en marcha del nuevo régimen, la planta permanecerá sin actividad entre el 10 y el 17 de agosto.
El esquema que regía desde mediados de 2025 contemplaba tres semanas de actividad y una de suspensión mensual, durante la cual los operarios percibían el 75% del salario y afectaba a una dotación que ya había sido reducida de entre 600 y 800 trabajadores. Con la nueva modalidad, la planta trabajará las cuatro semanas del mes, aunque los empleados recibirán una remuneración equivalente a siete horas.
General Motors, el reflejo de una industria en decadencia
La decisión de General Motors se da en un contexto de caída de la demanda y fuerte irrupción de vehículos de origen chino, que en cuestión de meses ya consiguió una participación del 15% dentro de un mercado que cayó casi un 13% entre enero y julio.
La terminal de Alvear había quedado dedicada exclusivamente a la producción del SUV Tracker luego de que a fines de 2023 se discontinuara el modelo Cruze, una decisión que redujo la actividad fabril alrededor del 50%.

Los registros productivos reflejan el impacto: en 2023 se fabricaron 40.587 vehículos, mientras que en 2024 la producción descendió a 24.179 unidades y, según estimaciones del sector, en 2025 apenas rondó las 20.000 unidades.
La empresa comunicó que el cambio permitirá sostener “un nivel de producción consistente para atender los compromisos de exportación que se mantienen a los mismos niveles de 2025”. No obstante, fuentes del sector advierten que el acuerdo es recibido con cautela, ya que la reducción horaria refleja las dificultades que todavía atraviesa la industria.

