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Written by 6:09 pm aaa Módulo B, Economía

Advierten que la caída de la coparticipación expone un esquema nacional que asfixia a las provincias

La coparticipación federal, principal fuente de financiamiento para las provincias argentinas, sufrió en el primer trimestre de 2026 una caída inédita que encendió alarmas en todo el país. El retroceso responde a un fenómeno de origen nacional: la desaceleración de la actividad económica, el menor consumo y la baja en la recaudación de impuestos clave como el IVA y Ganancias, que conforman la masa coparticipable.

Según cifras difundidas por el diputado Guillermo Michel, la recaudación tributaria nacional alcanzó los $50,6 billones en el período, pero sólo el 32% fue transferido a las provincias, unos $16,2 billones. En términos reales, los recursos coparticipables se redujeron un 6,3%, lo que implicó una pérdida de aproximadamente $1,1 billones para los distritos subnacionales.

El dato no es aislado: se acumulan ocho meses consecutivos de caída real en los ingresos tributarios. Mientras tanto, la recaudación provincial por Ingresos Brutos, principal fuente propia, apenas creció 1,1% en términos reales, mostrando un estancamiento que limita la capacidad de respuesta de los gobiernos locales.

Adelantos que no alcanzan

El Gobierno nacional emitió el Decreto 219/26, que habilita adelantos de coparticipación por hasta $400 mil millones para doce provincias. De acuerdo al informe de Michel, esos fondos representan apenas una compensación parcial frente a la pérdida de $1,1 billones registrada en el trimestre y, además, deben ser devueltos dentro del mismo ejercicio fiscal y a una tasa de interés del 15%, lo que limita su efecto estructural. En definitiva, la Nación “presta” a las provincias dinero que les corresponde, y además de tener que devolverlo, deben hacerlo con intereses.

De acuerdo con el Centro de Economía Política Argentina (Cepa), –entidad conformada por máximos referentes de distintas universidades públicas y privadas del país-, el inicio de 2026 mostró una caída real del 8,3% en las transferencias totales a provincias, equivalente a más de $1,55 billones. El retroceso se explica tanto por menores transferencias automáticas como por un desplome de las no automáticas, que se redujeron más del 59%.

Las tres variables detrás de la caída

  • Menor consumo, que impacta directamente en la recaudación del IVA.
  • Menor actividad económica, que reduce el impuesto a las Ganancias.
  • Cambios en el empleo, con crecimiento del monotributo y menor formalidad.

El resultado es directo: disminuye la masa coparticipable por una recesión nacional que impacta de lleno en el consumo, las provincias reciben menos recursos, mientras los gastos fijos de funcionamiento siguen en aumento dado que cada vez más la Nación se retira de áreas esenciales como salud, educación, seguridad, etcétera, teniendo que ser cubiertas por las propias jurisdicciones.

Un esquema que tensiona el federalismo

El diputado nacional Guillermo Michel expuso en su documento que la combinación de caída en la coparticipación, estancamiento de la recaudación propia y dificultades para acceder al crédito externo —con un riesgo país superior a los 600 puntos básicos— deja a las provincias con escasas alternativas de financiamiento. Los adelantos del Tesoro aparecen como la única fuente de “caja” inmediata, pero no resuelven el problema de fondo: un esquema nacional que concentra recursos y transfiere las tensiones fiscales a los gobiernos subnacionales.

La crisis de la coparticipación no solo refleja la coyuntura económica, sino también la fragilidad estructural del federalismo argentino, expone en su análisis de Michel “la reconfiguración del vínculo fiscal entre Nación y provincias. Con menos recursos automáticos y mayor necesidad de asistencia discrecional, el margen de autonomía provincial se reduce”.

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