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La industria nacional del calzado, en crisis: cerraron cien fábricas y se perdieron 10 mil empleos en dos años

La caída del consumo y el aumento de las importaciones golpean a fabricantes, proveedores y comerciantes. El sector convocó a una marcha nacional para el 27 de octubre en Plaza de Mayo, con un petitorio de medidas dirigido al Gobierno.

DASS

La industria argentina del calzado atraviesa una crisis que alcanza a toda su cadena productiva. Según Horacio Moschetto, presidente de la Cámara de la Industria del Calzado, en los últimos dos años cerraron cien fábricas y se perdieron 10 mil puestos de trabajo, mientras numerosas pequeñas y medianas empresas recurren a ajustes y suspensiones para evitar el cierre.

Entre las empresas afectadas figuran el grupo brasileño Dass, que cerró sus plantas de Coronel Suárez y Eldorado, donde producía calzado para marcas internacionales, y Coopershoes, que clausuró su fábrica en Las Flores, dedicada a la producción para Converse. También desaparecieron negocios históricos del mercado interno, como la cadena Mary & Joe, que llegó a tener 32 locales antes de cerrar su último establecimiento y su fábrica.

Liquidaciones para sostener los negocios

El deterioro también alcanza a las marcas que todavía intentan mantenerse en actividad. Luna Chiara, que llegó a contar con 23 locales y una planta con cien trabajadores, actualmente conserva cuatro locales propios y uno franquiciado, mientras que su fábrica pasó de emplear a cien operarios a apenas 15. Su propietario, Lito Albano, comenzó a convocar a otros integrantes del sector para visibilizar las dificultades y coordinar reclamos.

“En 2024 se nos comenzó a caer la venta, hoy es pérdida tras pérdida, no hay consumo y al entrar calzados de afuera por más que bajes márgenes perdés plata”, explicó Albano. Para cubrir gastos corrientes y deudas, vende pares a $5 mil y $10 mil, pese a que un zapato de fábrica cuesta desde $18 mil. Aun con esas ofertas, sus ventas representan aproximadamente la mitad de lo que comercializaba en 2023.

La iniciativa de Albano reunió a unos 450 integrantes de la cadena en un grupo de WhatsApp, entre fabricantes, comerciantes y proveedores. El espacio ya impulsó cuatro movilizaciones en la intersección de las avenidas Mosconi y General Paz, en Lomas del Mirador, y prepara una nueva convocatoria nacional para reclamar medidas que permitan sostener la producción y el empleo.

Importaciones, costos y medidas reclamadas

Moschetto atribuyó la crisis a la contracción del consumo, el aumento de las importaciones, el ingreso de mercadería de contrabando y las compras mediante plataformas digitales. También señaló el encarecimiento de la energía y la dificultad para acceder al crédito, factores que reducen los márgenes de las empresas y agravan la acumulación de mercadería sin vender, especialmente en los segmentos de zapatillas y calzado económico.

Entre las medidas reclamadas, la Cámara de la Industria del Calzado pidió avanzar con una ley de emergencia para las pymes, limitar el impacto de los embargos judiciales, reforzar los controles sobre el contrabando y las importaciones, y revisar impuestos como el gravamen sobre los débitos y créditos bancarios. El sector también reclama recuperar herramientas de control comercial y evaluar las denuncias por presuntas prácticas de dumping en el calzado importado de China.

La próxima movilización será el 27 de octubre en Plaza de Mayo, con participación prevista de fabricantes, comerciantes, proveedores y gremios. Los convocantes buscarán entregar al Gobierno un petitorio con propuestas para frenar los cierres y recuperar actividad en una industria que, según sus representantes, enfrenta dificultades para competir con productos importados mientras la demanda interna continúa deprimida.

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