El sector industrial argentino perdió 66.262 puestos de trabajo registrados entre el primer trimestre de 2024 y el mismo período de 2026. Ocurrió en un contexto de retracción de la actividad productiva durante la gestión de Javier Milei.
La caída representa una contracción del 5,2% del empleo industrial y explica el 45% de la reducción total de los puestos registrados en el país durante esos dos años.
Los datos surgen de un informe elaborado por la consultora Politikon Chaco, sobre la base de estadísticas oficiales de la Secretaría de Trabajo de la Nación. El relevamiento expone que la pérdida de empleo en las fábricas fue considerablemente mayor que la registrada en el conjunto del sector privado, donde la disminución alcanzó el 2,2%.
La provincia de Buenos Aires concentró buena parte del deterioro laboral. En los partidos del Gran Buenos Aires desaparecieron 25.623 empleos industriales. Mientras que en el resto del territorio bonaerense se perdieron otros 8.064. En total, la provincia acumuló 33.687 puestos menos, lo que representa más de la mitad de la caída nacional.
El impacto también se extendió a otros centros industriales. La Ciudad de Buenos Aires registró una reducción de 8.617 empleos, seguida por Santa Fe, con 5.369 puestos menos, y Córdoba, con una pérdida de 5.018 trabajadores. Estas jurisdicciones concentran una parte importante de la actividad manufacturera y fueron determinantes en el retroceso del empleo formal.
Las provincias más afectadas por la caída industrial
Si bien Buenos Aires encabezó las pérdidas en términos absolutos, otras provincias registraron retrocesos porcentuales todavía más pronunciados. La Rioja sufrió una caída del 15% de su empleo industrial, seguida por La Pampa, con el 12,8%; San Luis, con el 11,3%; y Misiones, con el 10,1%.
El deterioro alcanzó distintas ramas de la producción, entre ellas la industria alimenticia, química, textil y del calzado. La contracción de estas actividades no solo afecta a los trabajadores de las fábricas, sino que también puede repercutir sobre proveedores, comercios y servicios vinculados a la producción.
En contrapartida, únicamente Santa Cruz, Neuquén y Río Negro lograron aumentar la cantidad de trabajadores industriales registrados durante el período analizado. Entre las tres provincias incorporaron 2.841 puestos de trabajo, una cifra insuficiente para compensar los 69.103 empleos perdidos en las demás jurisdicciones.
El informe también evidencia la magnitud del retroceso en el conurbano bonaerense: aunque esta región reúne el 26,5% del empleo industrial del país, concentró el 38,7% de las bajas registradas a nivel nacional.
De esta manera, la pérdida de más de 66 mil puestos industriales en apenas dos años refleja un deterioro del empleo formal en uno de los sectores centrales de la economía argentina. La caída se produjo en un escenario marcado por la debilidad del consumo interno, la reducción de la obra pública y las dificultades que atraviesan distintas actividades manufactureras para sostener sus niveles de producción y empleo.

