La economía nacional sufrió un duro traspié en el tramo central del año y encendió todas las alarmas en el mercado. El Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) confirmó un dato preocupante para los despachos oficiales. El Estimador Mensual de Actividad Económica (Emae) se desplomó un 2,9% en julio frente a junio. Por lo tanto, el indicador registró el peor nivel mensual de contracción desde la salida de la cuarentena estricta en 2020.
Este desplome abrupto quebró la frágil estabilidad que los sectores primarios intentaban traccionar durante los últimos meses. Además, el resultado dejó al descubierto la profunda vulnerabilidad de un modelo productivo sin encadenamientos internos. Desde la Gerencia de Estudios Económicos del Banco Provincia advirtieron un dato histórico relevante: este retroceso se ubica entre los cuatro mayores registros para un mes de la serie histórica (2004-2026). Por consiguiente, representa una marca sólo comparable con crisis internacionales y devaluaciones históricas.
Por otro lado, el balance de los primeros siete meses del año expone una dinámica errática y de estancamiento crónico. La actividad económica acumuló caídas en febrero (-2,2%), abril (-1,4%), mayo (-0,6%) y el mencionado derrumbe de julio (-2,9%). En contraste, el indicador se mantuvo neutral en enero y apenas rescató rebotes marginales en marzo (+2,7%) y junio (+0,3%). Con este flojo desempeño, la serie desestacionalizada retrocedió a niveles mínimos que no se observaban desde marzo de 2025.
Asimismo, los sectores de mayor peso en la estructura productiva lideraron este fuerte golpe contra la actividad general. Previamente, el organismo estadístico había reportado una caída mensual del 5% en la industria manufacturera y un hundimiento del 4,6% en la construcción. Al mismo tiempo, el informe oficial ratificó bajas interanuales severas en el comercio mayorista y minorista (-5,1%) y en el sector fabril (-4,6%).
“En lo que va del año, la actividad cayó en cuatro de los siete meses, lo que refuerza una dinámica sin motor propio más allá de los sectores primarios, que esta vez tampoco alcanzaron a sostenerla”, señaló Justina Gedikian, analista de renta fija en Cohen Aliados Financieros. Por su parte, la especialista destacó que se achica el margen operativo y social de cara al escenario político y electoral de 2027.
Frente a este escenario adverso, los analistas advierten la dificultad para esquivar el fantasma de una recesión técnica en el tercer trimestre. Si la actividad de julio se mantuviera estancada, la economía experimentaría una retracción anual del 0,2%. Esta cifra queda muy por debajo del 2,1% previsto por el Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del Banco Central y del 3,0% contemplado en el proyecto oficial de presupuesto. De cara al corto plazo, economistas como Ammiel Pardo, de Aldazabal, anticipan una “dinámica mixta, aunque con un desempeño más favorable que el observado en julio” por la baja base comparativa. Sin embargo, en el sector privado insisten en la fragilidad existente.

