La crisis de la industria textil argentina sumó un nuevo capítulo con la caída de A. Mutz y Cía., una histórica fabricante con más de 120 años de actividad. La compañía ingresó formalmente en concurso preventivo después de reconocer ante la Justicia una situación de cesación de pagos y un fuerte deterioro financiero.
El Juzgado Nacional en lo Comercial N°1, a cargo de Alberto Alemán, decretó la apertura del concurso en el expediente A. Mutz y Cía. S.A. s/ Concurso Preventivo. La propia empresa impulsó la presentación judicial.
La firma nació en 1903 y se especializó en la fabricación de medias, ropa interior y productos textiles de punto. Además, desarrolló marcas reconocidas como Zorba, Mercury y Mutz Sport. Desde su planta ubicada en San Martín integró procesos de hilandería, tintorería y confección.
Durante décadas se consolidó dentro del segmento de indumentaria básica masculina y deportiva. Sin embargo, el expediente judicial expuso un deterioro económico que terminó por afectar toda la operatoria de la compañía.
Caída de consumo y cambios en el mercado: los síntomas de A. Mutz
En la presentación, la empresa describió un escenario atravesado por caída del consumo, inflación, aumento de costos productivos y suba de tarifas. También apuntó contra las tasas financieras y el crecimiento de las importaciones textiles.
Según sostuvo la compañía, el ingreso de productos provenientes de China, Brasil y Bangladesh profundizó la crisis del sector. La empresa afirmó que buena parte de la industria local no logró competir con esos precios.
Dentro del expediente, A. Mutz fijó el 21 de octubre de 2025 como el inicio formal de su cesación de pagos. Desde entonces comenzó a incumplir cheques diferidos emitidos a proveedores, acreedores y cooperativas textiles. Además, reconoció obligaciones pendientes con la Asociación Obrera Textil.
La empresa admitió que dependía cada vez más del financiamiento de corto plazo para sostener la producción y cubrir gastos corrientes. Sin embargo, las tasas aceleraron el colapso financiero. Según la documentación presentada, los gastos financieros crecieron un 182% en términos reales entre 2022 y 2023.
Los balances también reflejaron un derrumbe operativo. El margen bruto pasó de 44% en 2022 a apenas 0,6% en 2024. “Los ingresos ordinarios resultaron insuficientes para absorber simultáneamente los costos de producción y operación, el sostenimiento del capital de trabajo y el cumplimiento regular de obligaciones exigibles”, sostuvo la empresa.
Además, la compañía informó pérdidas netas superiores a $941 millones al 31 de enero de 2026 y un capital de trabajo negativo mayor a $658 millones. La situación bancaria agravó todavía más el escenario. A. Mutz acumuló 36 cheques rechazados por más de $69,2 millones y créditos superiores a $1.200 millones. Gran parte de esas deudas quedaron clasificadas en situación 3 y 4 por el Banco Central.
En otro tramo del expediente, la empresa reconoció haber ingresado en un “círculo vicioso de endeudamiento”. Según explicó, el crédito dejó de financiar producción y pasó a cubrir obligaciones anteriores.
El caso de A. Mutz se sumó a otros concursos preventivos recientes dentro de la industria textil. Empresas como Textilana, Fantome Group, Owoko, Hilado S.A. y Textil Amesud también enfrentan fuertes dificultades por la caída del consumo, el avance importador y el elevado costo financiero.

