El sector inmobiliario se declaró en estado de alerta por la Ley Hojarasca —que ya tiene media sanción en Diputados—, proyecto que busca “eliminar trabas y reducir costos” en las operaciones y quitar la regulación de los colegios profesionales sobre honorarios.
La corredora inmobiliaria Julia Acosta Azoya advirtió en diálogo con Canal Doce que la medida puede generar más riesgos que beneficios: “Lo que va a pasar es que van a entrar personas que no conocen el rubro. ¿Dónde está la matrícula que diga que esto tiene una consecuencia?”.
La profesional cuestionó además la falta de respaldo para los clientes en decisiones rápidas: “Lo barato puede salir caro, porque estamos hablando de patrimonio”. Según explicó, con estas modificaciones la responsabilidad recaerá directamente en el usuario.
Acosta defendió el rol de los matriculados: “Acercar a dos personas que tienen intereses sobre el mismo bien no es tan fácil”. Recordó que los corredores deben cumplir procesos evaluatorios y rendir informes mensuales como sujetos obligados.
Finalmente, señaló que detrás de la iniciativa existe “un interés mayor” que no contempla al consumidor final. “Hay franquicias que trabajan con personas sin matrícula. Se está sacando el foco de lo que realmente importa, que es el usuario”, concluyó.

