El resultado de las elecciones legislativas generó un giro en el clima financiero y provocó el ingreso de capitales al mercado argentino. Luego de meses de incertidumbre, la reacción de los inversores modificó el escenario de corto plazo. Varias empresas aprovecharon ese contexto y accedieron a financiamiento internacional por montos significativos. Pampa Energía colocó una Obligación Negociable a 12 años por USD 450 millones y recibió ofertas por más del triple, lo que mostró un interés marcado por los activos locales.
En el mismo período, compañías vinculadas al sector energético como Tecpetrol, YPF y Plus Petrol concretaron nuevas emisiones, mientras que TGS y Edenor preparan operaciones similares. Los montos reunidos ya rondan los USD 3.000 millones y podrían aumentar en las próximas semanas por la continuidad de estas colocaciones. Las tasas para estas emisiones se sitúan cerca de los 400 puntos básicos, mientras que la deuda soberana permanece en niveles superiores. El Gobierno apunta a que ambos rendimientos converjan y habiliten mejores condiciones para futuros ingresos de divisas.
El movimiento del dólar configura un nuevo escenario
Los dólares provenientes de estas emisiones pasan por el mercado local y fortalecen la oferta cambiaria en un mes de bajo ingreso estacional. La demanda minorista se redujo con fuerza tras los picos registrados antes de las elecciones y creó un equilibrio que estabilizó al dólar oficial en torno a $1.430. Para diciembre se prevé un incremento de la demanda por vacaciones, aunque la liquidación de la cosecha fina sumará ingresos, con una producción de trigo que superaría en 30% la del año pasado y aportaría unos USD 1.000 millones adicionales.
La Nación enfrenta ahora el desafío de acumular reservas para cumplir con el FMI y dar señales de solvencia a los mercados. Empiria, la consultora dirigida por Hernán Lacunza, calculó que la remonetización permitiría comprar hasta USD 38.000 millones sin absorber pesos. El propio presidente se refirió al tema y sostuvo: “La compra de dólares es una alternativa que estipuló el FMI para acumular reservas, pero hay otras. Por ejemplo, si conseguimos financiamiento en los mercados podemos conseguir todos los dólares que necesitamos”. Paralelamente, Luis “Toto” Caputo indicó que aún no definieron cómo afrontarán el pago de USD 4.300 millones a bonistas en enero.
El crédito y las expectativas de crecimiento amplían el panorama económico
La baja del riesgo país y la calma cambiaria impulsaron un descenso de tasas que favoreció el financiamiento a empresas, en especial a las PYME. Las tasas más cortas, como la caución bursátil, cayeron desde niveles cercanos al 80% previo a las elecciones hasta un rango próximo al 20%. Los analistas esperan que los bancos vuelvan a otorgar crédito por la remonetización y por la menor necesidad de financiamiento del Tesoro. Ese proceso podría ordenar la cadena de pagos, que sufrió el impacto de meses de tensión cambiaria.
Daniel Artana, economista jefe de FIEL, sostuvo que la economía aún necesita tiempo para normalizarse y puntualizó: “Lo peor ya pasó y por delante hay buenas noticias. Pero la crisis cambiaria y monetaria duró casi cuatro meses y afectó mucho la cadena de pagos, generando más morosidad, estiramiento en el pago a proveedores y caída de ventas”. FIEL proyecta un crecimiento del 3,2% para el próximo año, pese al arrastre negativo que podría dejar el cierre del ciclo actual. Al mismo tiempo, surgen pronósticos más optimistas que ubican a la actividad con un avance superior en los próximos años.

