La transformación del predio donde funcionó el emblemático Ingenio Azucarero de San Javier atraviesa una nueva etapa, orientada a consolidar su valor patrimonial y proyectarlo como un polo de desarrollo productivo y cultural para toda la región. Bajo la coordinación de Noelia Kreclevich, recientemente designada al frente del espacio, se delinean nuevos objetivos que buscan preservar la memoria del lugar sin resignar su proyección hacia el futuro.
“Ya no hablamos del mismo ingenio que veíamos antes”, sintetizó Kreclevich en declaraciones a FM Santa María de las Misiones. En efecto, el predio de 25 hectáreas ubicado sobre el río Uruguay comienza a perfilarse como un centro multifuncional que conjugará actividades museológicas, productivas y académicas. El eje rector del proyecto es claro: revalorizar la identidad histórica del sitio y, al mismo tiempo, dotarlo de nuevas herramientas que lo integren a los circuitos económicos y sociales de la provincia.
Reconversión del Ingenio Azucarero: platines y alimento balanceado
Uno de los pilares de la reconversión es el fortalecimiento del vivero de plantines, que actualmente abastece a distintos puntos de Misiones. El predio también alberga una planta piloto de alimentos balanceados en fase experimental y experiencias productivas coordinadas con la Estación Experimental de Cerro Azul. La intención, según adelantó Kreclevich, es consolidar allí un centro de investigación aplicada, capaz de vincularse con universidades y organismos técnicos, tanto locales como de Brasil.
“La idea es que el predio se convierta en un lugar de formación, con pasantías, proyectos científicos y convenios institucionales que aporten al desarrollo provincial”, señaló la coordinadora, quien cuenta con trayectoria en gestión territorial, tras haber liderado el Mercado Concentrador de Eldorado.

La recuperación edilicia también forma parte del plan. Se prevé reacondicionar sectores del antiguo ingenio, como la metalúrgica y la carpintería, con el objetivo de reactivarlas con una impronta comunitaria. En paralelo, se avanza en gestiones para que el sitio sea reconocido como patrimonio histórico, lo que permitiría proteger legalmente su acervo y habilitar nuevos mecanismos de financiamiento.
Generar empleo
Desde lo institucional, el proceso se lleva adelante en articulación con el municipio de San Javier y con el personal que ya se desempeñaba en el lugar. Según explicó Kreclevich, esta primera fase apunta a reorganizar internamente el funcionamiento del espacio, con miras a su apertura progresiva hacia la comunidad. La expectativa es que los proyectos productivos, culturales y académicos generen empleo. Tanto de manera directa como a través de redes asociativas, a partir de modelos ya ensayados en otras zonas de la provincia.
Otra de las iniciativas contempladas es la creación de un centro de convenciones. Tendrá capacidad para albergar eventos y congresos, una infraestructura aún ausente en la localidad. La propuesta apunta a posicionar a San Javier como un nodo de encuentro y circulación de conocimiento. El foco se pondrá especialmente en rubros vinculados a la producción y la sustentabilidad.
En cuanto al futuro de la producción de azúcar mascavo, Kreclevich reconoció que aún no se cuenta con un censo actualizado de productores. Aseguró que se trabajará junto a los municipios para relevar datos y fortalecer la actividad en toda la zona sur de Misiones. La idea es potenciar los pequeños emprendimientos y brindar herramientas de valor agregado para los cultivos tradicionales.
Lejos de cualquier lógica exclusivamente nostálgica, el plan de revalorización del ex ingenio combina memoria, territorio y tecnología. “Esto es un logro colectivo”, sintetizó Kreclevich, quien destacó el compromiso del equipo de trabajo y el respaldo de las autoridades provinciales. Para la flamante coordinadora, el desafío recién comienza: “Es un premio al trabajo, pero sobre todo, una responsabilidad con mucho por hacer”.

