Siete de cada diez argentinos perciben una mala situación económica y el endeudamiento cotidiano se vuelve habitual. La inseguridad, los bajos ingresos y la inflación encabezan las principales preocupaciones, según un informe privado sobre la percepción social.
Un reciente relevamiento de la consultora Proyecciones revela que una amplia mayoría de los hogares argentinos considera que atraviesa una mala situación económica, con un fuerte malestar por la incapacidad de mejorar el panorama financiero familiar y expectativas moderadamente pesimistas a corto plazo. Este diagnóstico se agrava por la rutina de recurrir a dinero prestado para cubrir gastos cotidianos, transformando el crédito en una herramienta recurrente en el presupuesto doméstico.
La encuesta muestra que en el presente la situación económica familiar se ha deteriorado para muchos, y la mayoría no confía en que vaya a mejorar en los próximos meses. Además, más de la mitad de las personas encuestadas indicó haber pedido préstamos —ya sea a familiares, amigos o mediante instrumentos de crédito— para poder llegar a fin de mes.
La percepción social está dominada por preocupaciones que van más allá de los ingresos: la inseguridad y la delincuencia figuran como los principales temas de inquietud, seguidos por los bajos ingresos personales o familiares y los aumentos de precios e inflación, en línea con otros relevamientos que destacan la preocupación por el poder adquisitivo en la población.
En este mapa de inquietudes, la corrupción también emerge como una preocupación significativa para un sector notable de la población, destacando la complejidad del clima social y económico que enfrentan los argentinos.
Los resultados reflejan un contexto en el que la tensión por los ingresos, la incertidumbre económica y la percepción de inseguridad se combinan para influir en la vida cotidiana de amplios sectores de la sociedad argentina.

