
Así como en todo el país, los conductores de Oberá sienten los aumentos sucesivos del combustible en su bolsillo. El precio de la nafta y el gasoil sube de forma constante desde hace meses. Esto ocurre en un contexto económico nacional donde los costos crecen más rápido que los salarios. Como consecuencia, muchas familias reducen los viajes en auto para ahorrar. El transporte de cargas también enfrenta presiones, ya que el combustible representa una inversión de gran magnitud.
Fabián Cavaleiro trabaja como chofer de camión. Consultado por Canal12misiones.com sostuvo: “Los fletes no suben y a nosotros tampoco nos pagan más”. Desde su experiencia, relata que nota la diferencia desde hace dos meses. Aunque usa poco el auto particular, asegura que igual ve el impacto. De hecho, afirmó que no recuerda cuándo fue la última vez que llenó el tanque.

A su vez, la situación de Sergio Núñez, empleado de una cooperativa, es dramática. Es padre de un niño con parálisis cerebral y el transporte se vuelve una necesidad vital. Invierte alrededor de cuatrocientos mil pesos por mes en combustible. Ese dinero se destina para llevar a su hijo a terapias y también para ir al trabajo. “Toda suba impacta fuerte en el bolsillo”, aseguró, al tiempo que trata de llenar el tanque una vez por semana. Después, indicó, se “arregla” con eso. Considera que el panorama económico nacional está muy difícil: “El sueldo no sube y todo está más caro cada vez”.

Mauro Bonjovani, por su parte, trabaja en una ferretería y usa su vehículo todos los días para trasladarse. Indicó que carga únicamente lo necesario: “Le ponemos un poco nomás, lo que alcanza”. A veces llena un poco el tanque y después completa cuando puede. Dice que “no queda otra”, ya que debe seguir usando el móvil. El movimiento diario no permite reducir mucho los viajes.
“Mover lo menos posible el auto”
Rubén Vega es otro vecino obereño que, junto a su familia, tratan de optimizar el uso del vehículo. “Tratamos de organizarnos y mover lo menos posible el auto”. Según contó, espera soluciones más profundas. Menciona que Argentina tiene recursos energéticos propios como para tener una política energética nacional distinta. Sin embargo, considera que los precios siguen subiendo.

Algunos motociclistas tomaron una decisión clara para bajar costos. Mariano Barajovich es instructor deportivo y vendió su auto hace un par de años para utilizar la moto. “Vendí mi auto porque sabía lo que se venía y no lo podía mantener”, relató. Es que la motocicleta consume menos combustible. Explicó que con el auto no llegaba a fin de mes: “Con la moto sí llego, muchísimo más”. Al igual que Mariano, hay muchos conductores que también optan por la moto para reducir la inversión mensual.
En este escenario, la suba sostenida del combustible impacta en los números y en las decisiones cotidianas de los misioneros. Entre recortes, reorganización y búsqueda de alternativas, las familias y trabajadores ajustan su día a día para sostener la movilidad en un contexto económico que no da respiro.

