La industria argentina volvió a mostrar signos de debilidad durante febrero, según el informe de la Unión Industrial Argentina (UIA). Después de un breve rebote en diciembre y enero, la actividad fabril registró una caída del 0,8% mensual desestacionalizada, arrastrada principalmente por la menor dinámica de la construcción, un consumo interno limitado y la competencia de productos importados.
El reporte de la UIA también indicó una contracción interanual del 3%, confirmando que la producción aún se mantiene estancada en torno a los niveles promedio de 2025 y alrededor de un 10% por debajo de los valores de 2022 y 2023. Desde la central fabril advirtieron que, aunque algunos sectores muestran recuperación temporal, la industria en su conjunto sigue bajo presión y sin señales claras de reactivación inmediata.
La consultora Orlando Ferreres y Asociados coincidió con la caída en febrero, estimando un descenso más pronunciado del 2,7% mensual desestacionalizado y anticipando que la recuperación dependerá en gran medida de la mejora en los ingresos reales de las familias.
La UIA destacó que los rubros más afectados incluyen la producción vinculada a la construcción, textiles, calzado, bebidas y complejos metalmecánicos, mientras que los sectores ligados a la agroindustria, refinación de petróleo, muebles, motos y aquellos con mejor acceso a crédito han logrado sostenerse.
Esta heterogeneidad evidencia las diferencias dentro del universo fabril y la necesidad de políticas nacionales que impulsen tanto la demanda interna como la competitividad local.

